Jueves, 11 de dicembre de 2008
La Armada de Rusia restablece sus expediciones en los océanos del mundo
Por: Iliá Krámnik
, RIA Novosti.

El buque antisubmarino “Almirante Vinográdov”, los buques cisterna Pechenga y “Borís Butoma” y navío de salvamento “Foti Krilov”, de la Flota del Pacífico de Rusia (FPR) emprendieron recientemente una expedición para participar en las maniobras Indra-2009con buques de la Armada de India, en el Océano Índico.


Una vez concluidas esas maniobras, los buques rusos tomarán rumbo hacia el Golfo de Adén, en el Cuerno de África para relevar al patrullero ruso Neustrashimi (El Intrépido) de la Flota del Báltico que desde hace meses, protege a buques mercantes de los ataques perpetrados por piratas somalíes.

En los ejercicios Indra-2009 también participará el buque insignia de la Flota del Norte, el crucero nuclear “Pedro el Grande”, el buque antisubmarino “Almirante Chabanenko” y otros buques de apoyo.

Esta flotilla, desde el pasado mes de noviembre emprendió una larga travesía por el Océano Atlántico que culminó con las primeras en la historia maniobras conjuntas VENRUS-2008, con buques de la Armada de Venezuela, en el mar Caribe.

Actualmente, en los océanos del mundo navegan buques de las Flotas rusas del Norte, Báltico y el Pacífico, y a corta perspectiva, buques de guerra de la Flota del Mar Negro emprenderán una travesía en el Mediterráneo.

Como subraya la prensa rusa y occidental, la intensa actividad que desarrolla actualmente la Armada de Rusia en los mares del mundo no se había visto desde los tiempos de la Unión Soviética.

La cada vez más notoria presencia de los buques de guerra rusos fuera de los límites de sus aguas territoriales, ha desatado reacciones muy dispares en la comunidad internacional, sobre todo al valorar, las razones, planes y objetivos de Moscú.

En realidad, las razones son muy simples. La armada rusa volvió a los océanos del mundo porque cuenta con los recursos suficientes para mantener a sus buques de guerra en las condiciones optimas que les corresponde por definición, y en consecuencia, estar en disponibilidad inmediata para cumplir sus tareas de defensa.

Como se ha explicado reiteradamente a nivel oficial, Rusia considera que la presencia de su Armada en los mares del mundo es un elemento más de su política exterior que implica la permanencia de sus buques de guerra en regiones claves del océano mundial.

Como declaró el portavoz de la Flota del Pacífico capitán Román Mártov en relación a la travesía en el Océano Índico, “las expediciones de la Armada demuestran que Rusia puede con dignidad ostentar el estandarte de sus buques de guerra, defender los intereses nacionales en los océanos del mundo y ser garante de estabilidad en la zona del sudeste asiático”.

Otro objetivo de mucha importancia es la preparación de las tripulaciones de los buques, que tienen poca experiencia en misiones de alta mar debido a que en los últimos años, la mayoría de los buques de guerra permanecieron anclados en sus bases por falta de recursos para maniobras y travesías de instrucción.

La falta de experiencia del cuerpo de oficiales y las tripulaciones es un factor negativo que influye en la capacidad operativa, sobre todo en condiciones cuando sea inevitable la participación en acciones de guerra.

Como demuestra la historia, la falta de experiencia no puede compensarse con la potencia del armamento a bordo o la superioridad numérica de los buques.

Al respecto, cabe destacar que la mayoría de los buques de la Armada rusa no son nuevos y su armamento a bordo requiere de una profunda modernización.

La reanudación de las travesías y los ejercicios de los buques de la Armada rusa en altamar son importantes pero no suponen una solución definitiva de la situación.

Para que la Armada rusa recupere el poderío y eficacia de antaño es necesario poner en marcha un proceso que permita educar una generación nueva de oficiales desde tenientes hasta almirantes con experiencia en travesías interoceánicas de larga duración, participación en maniobras con armadas de otros países, y en disponibilidad permanente de combate.