Lunes,8 de dicembre de 2008
Golinger: Hay una urgencia para contrarrestar a la USAID
Por: Jean Guy Allrd

La mayoría de los contribuyentes de EE.UU. ignoran que millones de dólares de su dinero están siendo invertidos en operaciones políticas sucias en países como Venezuela, denuncia la investigadora.


La USAID y otras agencias extranjeras violan los más básicos principios de democracia y soberanía en nuestras naciones: hay una urgencia para tomar acciones concretas, afirma la investigadora venezolana-estadounidense Eva Golinger, que se ha dedicado durante la última década a desenmascarar las actividades norteamericanas de ingerencia y subversión en Venezuela y América Latina.

La mal llamada Agencia Norteamericana para el Desarrollo Internacional intenta desde un año amortiguar los efectos para su imagen de un enorme escándalo de desfalco, descubierto por el General Accountability Office (GAO), el servicio de auditoria del Congreso norteamericano, en las operaciones de subversión que desarrolla contra Cuba. El último episodio de esta novela acaba de ocurrir con la inculpación en Washington del funcionario Felipe E. Sixto que desvió medio millón de dólares del Center for a Free Cuba, una criatura de la CIA, antes de irse a trabajar de asesor de George W. Bush.

El conjunto de las operaciones de la USAID para América Latina fue manejado desde el 2002, el año del fracasado golpe de estado contra Hugo Chávez, por Adolfo Franco, un cubanoamericano, que al renunciar a su puesto a principios del año, fue a trabajar de asesor en la campaña presidencial de John McCain. Franco, por supuesto, también contribuyó a encubrir de las operaciones subversivas en Venezuela. Sin embargo, en su país, el Departamento de Estado usa una fachada distinta, llamada la OTI, como funciona este otro tentáculo del dispositivo injerencista de Washington?

EG: Actualmente, la presencia de la USAID en Venezuela tiene otra forma distinta que otros países de América Latina. La ente de la USAID que maneja los programas en Venezuela es la Oficina para Iniciativas hacia una Transición (Office for Transition Initiatives «OTI»), la cual es supervisada y dirigida por Russell Porter desde Washington, quien se desempeña como Jefe del Equipo de América Latina de la OTI. La OTI técnicamente no cae bajo el control del Buró para el Caribe y América Latina de la USAID, sino que es una entidad que mantiene sus propios lineamientos estratégicos y un presupuesto separado de las otras operaciones de la USAID en la región. Venezuela, a diferencia de países como Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros, no tiene un convenio de cooperación oficial con la USAID y entonces no existen programas de esa entidad norteamericana dirigidos a asuntos «humanitarios» o de «desarrollo». Las operaciones de la USAID en Venezuela son estrictamente políticas. Sin embargo, no dudo que Adolfo Franco tendrá influencia sobre las operaciones en Venezuela de la USAID.

Ya en el 2004, la USAID/OTI gestionaba operaciones con 132 grupos al total. Lo que más preocupa en este gigantesco aparato de injerencia es que la gran mayoría de estas empresas de desestabilización quedan sin identificar. La USAID opera en territorio venezolano con técnicas de inteligencia manteniendo un secreto absoluto. Que se sabe de la identidad de estas organizaciones que aceptan el dinero yanqui para prosperar?

EG: La USAID/OTI fue establecida en Venezuela en junio 2002 y comenzó a funcionar formalmente dos meses después en agosto del mismo año. La misión de esta oficina era supuestamente «apoyar la democracia en Venezuela» y «fortalecer las frágiles instituciones democráticas en el país». Estos objetivos aunque suenan nobles, son realmente cínicos. La OTI llegó a Venezuela solo 2 meses después del golpe de estado de abril 2002 contra el Presidente Hugo Chávez que fue financiado y diseñado por las agencias de Washington, como la National Endowment for Democracy, el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrata Nacional (NDI) y sus contrapartes en Venezuela. El hecho de que otra agencia de Washington ­ ahora del propio Departamento de Estado ­ llegó al país para «ayudar fortalecer la democracia» luego de haber dirigido una de las acciones más contrarias a la democracia, el golpe de estado, era evidencia del verdadero cinismo y falta de respeto al pueblo y al gobierno venezolano. Además, la USAID no pidió autorización ninguna para comenzar sus operaciones en Venezuela, lo cual se debe considerar como una violación de la soberanía venezolana.

La manera de funcionar de la USAID/OTI en Venezuela es bastante desconocida a nivel público. Sus operaciones son realmente encubiertas. Funciona como una agencia de inteligencia. Filtra su gran presupuesto (por encima de 10 millones de dólares a sus comienzos) a través de 5 «socios», que son empresas o instituciones norteamericanas con oficinas establecidas en Caracas: Development Alternatives, inc. (DAI), empresa contratista del Complejo Militar Industrial, que enfoca en los programas dirigidos hacia «el diálogo, el debate público, la participación ciudadana y el entrenamiento para el liderazgo democrático»; el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Demócrata Nacional (NDI) que ofrecen «asistencia técnica» a los partidos políticos; Freedom House, que trabaja con los activistas y grupos de derechos humanos; y la Fundación del Desarrollo Panamericana (PADF), que apoya la llamada «sociedad civil» con financiamiento y asesoría política.

Desde su inicios han financiado por encima de 480 grupos y proyectos en Venezuela con más de 40 millones de dólares.

Durante el 2007, la USAID/OTI financió gran parte de las movilizaciones y las estrategias del llamado «movimiento estudiantil» de la derecha que salió a las calles de Venezuela en defensa del canal de televisión golpista, RCTV. Desde el 2005, la USAID/OTI había venido financiando programas de «liderazgo» y «valores democráticos» dentro de diferentes universidades venezolanas, como la Universidad Metropolitana, la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello. También, parte de este trabajo fue enfocado en ayudar organizaciones de la sociedad civil venezolana conectarse con sus contrapartes en el exterior. Según la USAID, este apoyo ha ayudado el movimiento de la sociedad civil en Venezuela madurar y organizarse mejor. Ese año, la USAID financió 63 proyectos/groups a través de la DAI por un total de $1.111.096 y filtró otros $958.495 a través de la PADF para las actividades de 15 ONGs venezolanas.

Los programas del 2007 se intensificaron durante el último semestre del año con la campaña del referéndum sobre la reforma constitucional. La USAID/OTI invirtió gran parte de su financiamiento y asesoría en la campaña y los esfuerzos de las ONG y partidos políticos que financia para promover el voto y la participación ciudadana en el referéndum, promoviendo por supuesto el voto contra la reforma constitucional. Entregaron $1.379.347 a 18 grupos venezolanos durante los meses septiembre-diciembre 2007 en apoyo a su campaña contra la reforma constitucional.

Los propios informes de la USAID destacan como este programa y sus financiados fueron responsables por haber divulgar información sobre la reforma y sus «amenazas» a la democracia venezolana y que lograron entonces derrotar la reforma.

Durante el 2008, las actividades de la USAID/OTI en Venezuela fueron principalmente enfocadas en la campaña de la oposición para las elecciones regionales de 23 de noviembre. Según sus propios documentos, la USAID/OTI ha financiado este año con 4 millones de dólares más de 68 programas/organizaciones venezolanas orientadas hacia el desarrollo de las campañas políticas y estrategias comunicacionales de las fuerzas opositoras. Algunos de sus programas incluían el suministro de asistencia a proyectos que trabajan para incluir los principios de «buen gobernabilidad» como parte de las elecciones regionales para que las urnas reflejen verdaderamente a las necesidades y deseos de los ciudadanos; Asistencia a grupos locales que diseñan materiales sobre la gobernabilidad basada en los valores democráticos (según Washington) ­ los materiales fueron entregados a líderes comunitarios y otros miembros de la sociedad civil; Apoyo para campañas para registrar votantes/electores para las elecciones regionales; Asistencia a ONGs que promueven el debate a través de actividades comunitarias y programas de radio sobre asuntos relacionados con las elecciones regionales; Apoyo para organizaciones que promueven debates entre candidatos para las elecciones regionales; Apoyo y entrenamiento para grupos de derechos humanos que están monitoreando las amenazas a los derechos humanos en las elecciones regionales; Entrenamiento para partidos políticos y apoyo para actividades que cultivan el liderazgo joven y promueven participación en el proceso político.

A pesar de que la USAID/OTI ha censurado los nombres de los beneficiados de su financiamiento y asesoría estratégica en Venezuela, a través de diferentes investigaciones, se ha logrado saber que los principales financiados son las organizaciones Sinergia, Ciudadanía Activa, Súmate, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, CEDICE, Consorcio Justicia, Hagamos Democracia, IRI, NDI, PODEMOS, Cesap, Acción Campesina, Acción Solidaria, Escuela de Vecinos, Universidad Metropolitana, Liderazgo y Visión, Radar de los Barrios, Venezolanos del Mundo, Queremos Elegir, y otros más que han jugado un papel clave en las acciones desestabilizadoras durante los últimos años. Sinergia por ejemplo es la organización que encabeza una colectiva de grupos opositores (como Cedice, Súmate, Radar de los Barrios, Cesap, Acción Campesina, y otros) que diseño (con ayuda de Washington) y distribuyó el material de campaña contra la reforma constitucional y para las elecciones regionales de los candidatos opositores. Hicieron micros para la televisión que fueron transmitidos por el canal reaccionario derechista Globovisión y distribuyeron Cds y videos de sus mensajes en las comunidades populares del país.

Washington ha creado un puesto de «director de misión» de inteligencia para Cuba y Venezuela. Se sabe que la USAID es una dependencia del Departamento de Estado que coordina sus operaciones con la CIA y las demás agencias de espionaje norteamericanas. En que la observación de sus subsidiados de Venezuela reflejan esta tarea de espionaje que desarrolla esta agencia?

EG: Obviamente las operaciones de esa Misión Especial de la CIA para Venezuela y Cuba son secretas y bastantes difíciles de conocer. Sin embargo, lo que sí sabemos es que desde la creación de esta entidad en el 2006, ha habido un incremento en el número de funcionarios de la CIA en Venezuela (creo que pudiéramos incluir a Bolivia también como país directamente afectado por esta nueva «misión» de espionaje) y ha habido un aumento en financiamiento a las fuerzas opositores más reaccionarias en la región.

También, con esta misión de la CIA, ha habido un enfoque más en operaciones psicológicas en Venezuela ­ incluyendo las campañas comunicacionales financiadas por la USAID y ejecutados a través de organizaciones venezolanas como Sinergia, Súmate y hasta la propia televisora Globovisión.

El ex embajador de Estados Unidos en Caracas, William Brownfield, fue hasta entregar fondos de la USAID en barriadas pobres para financiar equipos de béisbol y guarderías. Hay muchos ejemplos, anécdotas, acerca de tales formas de «defensa de la democracia»?

EG: Como ya he mencionado, el supuesto objetivo de la USAID/OTI en Venezuela es «promover la democracia». Yo diría que esta forma de injerencia encubierta en una fachada de libertad y democracia es igual de peligrosa como una invasión militar. De hecho, es una invasión ­ en la sociedad, en las comunidades, en las mentes de la gente, en lo que vemos y escuchamos y hablamos y decidimos. Tengo documentos de cientos de programas de la USAID en Venezuela, todos con nombres que suenan bonitos y nobles. Aquí te cito algunos ejemplos:

G-3822-101-001: «Promoción y Facilitación de Diálogo en Venezuela», $98,600.00
G-3822-101-002: «El Nuevo Rol del Alcalde en el Siglo XXI: Liderazgo Para la Eficiencia Municipal y Gestión de Recursos», por Mirador Democrático, $45,541.00
G-3822-101-003: «Creación de espacios de diálogo para construir visions compartidas desde posturas divergentes.» $59,304.
G-3822-101-004: «Encuentro País que Tenemos al País que Queremos», Fedecámaras. $4,690.00
G-3822-101-005: «Formación de Facilitadores Comunitarios» (Forming Community Facilitators), $25,984.77
G-3822-101-011: «Apoyo al Diálogo para Facilitar la Búsqueda de Soluciones Viables Democráticas e Institucionales», $12,855.00
G-3822-101-012: «Prevención de la Violencia Cotidiana», $49,830.00.
G-3822-101-013: «Mi Barrio: Un Espacio Democrático para el Consenso y el Desarrollo», en PETARE y Tejerias. $53,000/Bs. 108.503.486.
G-3822-101-014: Carter Center/Centro Carter, «Apoyo a la Mesa de Negociación y Acuerdos», $10,100.
G-3822-101-015: «Foro: Salidas Electorales a la Crisis Política de Venezuela», $16,892.20.

En el final, lo que están haciendo las agencias es penetrando e infiltrando las comunidades populares y de clase media en el país para promover una visión neoliberal disfrazada de democracia. Lamentablemente, está estrategia subversiva funciona si no se combate directamente a través de la investigación, denuncia y regulación de sus actividades.

Qué responsabilidad tienen las agencias norteamericanas en el golpe del 2002 y los incidentes violentos que han surgido en el curso de los años?

EG: Bueno, tengo dos libros escritos sobre el tema: El Código Chávez: Descifrando la Intervención de Estados Unidos en Venezuela, y Bush vs. Chávez: La Guerra de Washington Contra Venezuela, que cuentan con miles de documentos que hemos logrado desclasificar del Departamento de Estado, el Pentágono, la CIA, la USAID, la NED, y otros, que comprueban el papel de Washington en el golpe de abril 2002 contra Chávez y las acciones desestabilizadores que han sucedido hasta la fecha. Han financiado los actores y grupos políticos que han promovido estas acciones criminales, los han asesorado y los han apoyado políticamente durante lo largo de estos años. Todo eso está comprobado con evidencias contundentes. También han montado una Guerra Mediática y Psicológica contra el pueblo venezolano a través de los medios masivos de comunicación ­ nacionales e internacionales. Y esa Guerra ­ o las operaciones psicológicas, que son campañas de desprestigio contra Venezuela diseñadas en un laboratorio del Comando de Operaciones Especiales del Pentágono y financiados con millones de dólares y luego proyectadas y transmitidas por los medios nacionales e internacionales ­ ha tenido un impacto tremendo en la manera en que la situación actual en Venezuela es visto en el mundo. Esas matrices de opinión que promueven sobre Venezuela y el Presidente Chávez, que aquí hay dictadura, que hay vínculo con el terrorismo y el narcotráfico, que se está desestabilizando la región, que viola los derechos humanos, etc, son dirigidas a justificar ante la opinión pública internacional las agresiones de Washington contra Venezuela.

Hay un conjunto de factores financieros, intervencionistas, mediáticos, subversivos, militares y políticos que maneja Washington en cuanto a sus acciones contra Venezuela. No hay duda ninguna que esa injerencia constante de las agencias de Washington y sus aliados europeos han mantenido vivo el conflicto y la polémica en Venezuela durante los últimos 6 años. Si no fuera por ese financiamiento de la USAID, la NED y las otras agencias extranjeras, y los contactos y vínculos y el apoyo político de Washington con la oposición, combinado con la Guerra Mediática y Psicólogica, Venezuela viviría con más paz y tranquilidad hoy en día. Pero Washington busca y promueve la Guerra ­ es su objetivo principal. En Venezuela, la Revolución Bolivariana liderada por el Comandante Hugo Chávez, es un movimiento de paz, justicia y amor. Pero nosotros nos defenderemos con todo lo que tenemos frente a las agresiones de Washington. Somos una revolución armada con dignidad.

Los norteamericanos saben muy poca cosa de la fortuna que se gasta en Venezuela bajo el pretexto totalmente absurdo de defender a la democracia. Saben aún mucho menos de como se distribuye su dinero a grupos anónimos. Ignoran totalmente que quien manejo sus billetes fue un cubanoamericano que esta ahora vinculado a un desfalco. Como puede ser que en el Congreso norteamericano, cuando el ciudadano norteamericano vive bajo la presión de una crisis económica de mayor proporción, a nadie la viene la idea de reclamar investigaciones serias sobre este tema?

EG: Es verdad que la gente no sabe que su dinero está siendo utilizado de esta forma tan ofensiva y hipócrita. Pero el pueblo estadounidense es realmente ignorante cuando se trata de las acciones de su gobierno. Por un lado, el gobierno no informa, pero por otro lado, la gente no le interesa. Son pocos que buscan información e investigan sobre estos temas. Claro, creo que si supieran en estos momentos que millones de dólares de su dinero están siendo invertidos en campañas políticas de candidatos en países como Venezuela, Nicaragua, Bolivia o Ecuador, que se molestarían. Y aún más si se enteraran de los millones gastados en mantener conflictos violentos vivos en Bolivia, Venezuela y Cuba, por ejemplo, a través de ese financiamiento a ONGs políticas y partidos políticos que no representan la mayoría en esos países. Pero en el Congreso, promueven y aprueban ese financiamiento, porque lo ven como su deber y obligación como representantes del «mejor país del mundo» de «promover la democracia y la libertad» en el exterior, aunque sea a costo del bienestar de su propio pueblo. Forma parte de ese concepto perverso de Imperialismo Humanitario, de lo cual habla Chomsky y otros analistas, que justifica las agresiones de Washington en Irak, Afganistán y países como Venezuela, Cuba o Bolivia en nombre de la «democracia y la libertad».

En el caso de Cuba, la investigación del GAO demostró que la mayoría de los grupos involucrados – la mayoría de ellos también sin identificar – manejaban fondos a menudo millonarios con una absoluta falta de rigor. Tratándose además de actividades secretas que implican a menudo el soborno de funcionarios se mantiene un secreto que abre la puerta a cualquier desvío de fondos. Si en el caso de Cuba, se habla de una cuarentena de grupos, que pasará con más de un centenar. Hubo, en algún momento, una investigación norteamericana sobre la forma de administración de este dinero procedente de Estados Unidos?

EG: No ha habido otra investigación que conozco más que la mía sobre el financiamiento de la USAID en Venezuela. Y menos ha habido una investigación de las entidades gubernamentales en EEUU sobre estos programas. En Venezuela, he solicitado al gobierno investigar profundamente sobre la presencia de las agencias de Washington en el país y el destino de su financiamiento y asesoría. Hace falta urgentemente una regulación ­ una ley ­ que monitorea y regula, y en algunos casos que prohíbe – el financiamiento de agencias extranjeras a ONGs y organizaciones políticas que operan en el país. El tema de la subversión en Venezuela es bastante preocupante porque estas agencias han logrado penetrar todos los distintos sectores de la sociedad venezolana y han tenido un impacto evidente en los resultados electorales durante los últimos dos años.

Hemos solicitado a diferentes congresistas norteamericanos investigaciones sobre el financiamiento de la USAID y la NED en Venezuela durante los últimos 6 años. Sin embargo, hasta la fecha no hemos tenido respuesta seria ninguna. Creo que debemos hacer un esfuerzo entre varios países de América Latina afectados por esta subversión e injerencia de la USAID, la NED y las otras agencias de Washington, para solicitar una gran investigación del Congreso norteamericano sobre el verdadero manejo y destino de esos fondos que provienen de los impuestos que pagan los estadounidenses cada año. Bolivia, por ejemplo, es uno de los países más afectados por la injerencia de la USAID y ha hecho múltiples denuncias ante el gobierno de Washington sobre las transferencias de los fondos de esas agencias en su país.

En Bolivia existe evidencia muy contundente sobre las acciones políticas y anti-democráticas de las agencias y actores de Washington contra el gobierno de Evo Morales. Juntos, podríamos armar un buen caso para demostrar como la USAID y otras agencias extranjeras violan los más básicos principios de democracia y soberanía en nuestras naciones. Creo que hay una urgencia para tomar acciones concretas.