Sábado, 6 de dicembre de 2008
LA ENMIENDA CONSTITUCIONAL UN EJERCICIO PLENO DE SOBERANÍA POPULAR
El pueblo debe ser claramente informado
Por, Martín Guédez

“Al principio era el verbo y el verbo era Dios”, así reza el primer versículo del Génesis. De modo que, según este texto, primero Dios nombró y luego se dieron las cosas u objetos nombrados.


Entre los hombres quienes no tenemos el poder de crear con el verbo, las palabras son símbolos que se refieren a cosas u objetos ajenos a ella misma pero que los definen, por tanto, la palabra como los objetos que simbolizan tienen color, textura, peso y aroma como las cosas mismas. La palabra tiene entonces la propiedad de ser envoltorio material del pensamiento y por tanto de significar con absoluta propiedad o falsificar el sentido profundo y real del objeto significado.

A lo largo de la historia humana las clases dominantes han sabido apropiarse de las palabras hasta convertirlas en objeto de manipulación ideológica. Eso que nuestro recordado Ludovico Silva llamó la “plusvalía ideológica”, que no es otra cosa que el modo como la clase dominante manipula el pre-consciente del dominado tiene como espacio destacado la manipulación de la palabra. En ese sentido no creo que la iniciativa tendente a enmendar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela deba llamarse “Reelección continua” sino “postulación libre y soberana” devolviendo con ello la sustancia al significado al mismo tiempo que colocando el sujeto de la decisión en quien realmente lo posee: la soberanía popular.

El significado de la palabra es el concepto del que es portadora; cuando definimos su significado lo que hacemos es precisar las propiedades de ese concepto. Veamos: Libertad es ausencia de obstáculos para hacer y alcanzar el bien, así lo definía Agustín de Hipona en forma brillante. Se es libre cuando esa libertad conduce a la ejecución de un bien para los demás o para sí mismo, siendo que además, es imposible perseguir un bien verdadero para sí mismo sin que este lo sea al mismo tiempo para los demás o para el entorno natural. La libertad ejercida para causar un bien particular en detrimento del bien colectivo es libertinaje o en el peor de los casos un liberticidio.

Un pueblo es libre cuando es soberano. Es soberano cuando tiene el poder de decisión, de dar leyes sin recibirlas de otro. En 1762 Rousseau nos entrega el concepto de soberanía popular estableciendo que es “la Soberanía Popular la que da origen al poder”. Según el artículo 5º de nuestra Constitución Bolivariana “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo”, siendo por tanto que, soberanamente el pueblo no debe encontrar obstáculo alguno para hacer y hacerse el bien a sí mismo. Nada ni nadie puede impedir este acto de soberanía sin lastimar severamente la libertad popular.

Tal como está redactado el artículo 230 de la Constitución Bolivariana el pueblo soberano encuentra limitada su libertad soberana para elegir al ciudadano que desea para conducir un Estado y un Gobierno que le pertenece. Poner obstáculo –mediante el condicionamiento de la postulación limitada- a la posibilidad de que en ejercicio de su soberanía el pueblo decida en su propio beneficio es una limitación a la libertad –ausencia de obstáculos para hacer el bien- que el estamento político coloca como un grillete al dueño libre y soberano del poder.

En este sentido la propuesta de enmienda no es una entrega de soberanía popular a un miembro del poder constituido sino el ejercicio pleno del poder constituyente. Este concepto lo expresa claramente el Libertador Simón Bolívar en el Discurso pronunciado en Angostura el 15 de febrero de 1819 cuando como antídoto ante el abuso del poder por algún ciudadano dice “Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares…” continuando con los fragmentos que la derecha ladina y manipuladora ha descontextualizado al eliminar del mismo justamente esta premisa condicionante que le confiere plenitud y sentido a la intención profunda del Libertador. En otras palabras, la ausencia de elecciones continuas o repetidas da lugar a las miserias que luego enumera. En ese sentido nadie ha dado más plenitud a este pensamiento del Libertador que el Presidente Hugo Chávez Frías, con nada más y nada menos que 14 procesos electorales sólo en los últimos 10 años.

De modo que es prioritario romper con esta nueva manipulación de la oligarquía zamarra y ladina. La enmienda constitucional es una iniciativa soberana del pueblo y responde precisamente al ejercicio de la libertad soberana que este mismo pueblo posee intransferiblemente para hacer y hacerse el bien. Ese mismo pueblo quiere continuar con un proceso de cambios que va arrancando ese poder usurpado por la burguesía y elimina cualquier obstáculo para hacerlo. A esto se limita o circunscribe el proceso eleccionario que se nos avecina. No desenmascarar a la burguesía de sus verdaderas motivaciones significa esterilizar el contenido fecundo de esta iniciativa de la soberanía popular. Quienes creemos firmemente en la libertad debemos emprender esta tarea recorriendo pueblos, campos, fábricas, barrios, liceos, universidades, etc., saliendo al paso a las estrategias manipuladoras de la clase explotadora con la fuerza plena y luminosa de la verdad.

¡CONCIENCIA Y COHERENCIA RADICAL!
Nuestras primeras necesidades.
¡VENCEREMOS!