Viernes, 5 de dicembre de 2008
UH, AH…LA ENMIENDA VA
Por: Miguel Gener Morantes

No es cuento. Llegó la hora de la verdad…
“y del pensar profundo”.
Estamos ante la “Venezuela verdadera”…
y no vale escamotear la verdad.


La revolución necesita consolidar una dirección colectiva; lo cual no significa desconocer el liderazgo de su principal impulsor; el papel especial del Presidente Chávez. Requerimos de un equipo capaz de diseñar las líneas maestras de la sociedad esperada; coherente, consustanciado con las particularidades sociales, políticas, culturales y económicas de la realidad venezolana, de América Latina, que aspiramos transformar.

Los resultados de las elecciones regionales del 23N, aunados a los del referendo por la Reforma Constitucional, nos alertan sobre la necesidad de profundizar en el análisis de las propuestas de cambio que hacemos al colectivo: ¿Son políticamente correctas? ¿Están diseñadas apropiadamente? ¿Tienen el grado de concreción necesario para ser asumidas sin reservas por las mayorías? ¿Están formuladas oportunamente?

Es evidente que la sociedad de exclusión, la sociedad capitalista, debe ser superada para asegurar la supervivencia de la especie humana. Debe ser sustituida, pues su permanencia ha demostrado ser incompatible con la preservación de la vida, con el uso racional de los recursos naturales que garanticen a las futuras generaciones la viabilidad de la existencia.

Para la construcción de la nueva sociedad, la sociedad socialista, requerimos de la participación activa del pueblo consiente del camino a seguir; entusiasmado con la perspectiva de la liberación nacional; apasionado con la idea de la salvación del planeta, con lograr mejor calidad de vida para todos. Es obvio que para un proceso de tal magnitud, la mayoría del pueblo debe permanecer consustanciado en la acción y la teoría. Tener claro el objetivo y los medios para obtenerlo.

Durante largos años fue frustrada la posibilidad de conformar una mayoría popular que permitiera iniciar el camino de la liberación nacional; ensayamos diversos métodos: lucha de masas, legal, clandestina, armada, foquismo, voluntarismo, vía electoral e insurreccional.

A partir del “caracazo” y sus complementos militares 4F y 27N, se inicia la compactación de voluntades que, con la orientación de un oportuno ¡por ahora!, ha permitido al pueblo alcanzar niveles estelares de lucha.

Consolidar los iníciales caminos que transitamos exige la continuidad del liderazgo que cohesiona el proceso. Es pertinente la continuidad del Presidente Chávez. Hemos afirmado que teniendo presente la necesidad de evitar el culto a la personalidad, es positivo utilizar el liderazgo que encarna Chávez para completar la organización del pueblo y reforzar su conciencia de pertenencia y de inclusión.

Es claro que se impone enmendar la Constitución, para permitirle al pueblo decidir sobre la continuidad del Presidente Chávez al frente del Ejecutivo Nacional.

Frustrada la anterior propuesta de Reforma Constitucional, no se indagó con propiedad sobre las múltiples causas del rechazo; razón por la cual es probable repetir errores que debemos evitar en esta oportunidad. A nuestro juicio, insistir en que la posibilidad de reelección indeterminada sólo esté reservada para el Presidente de la República, exacerbará la reacción que intenta sostener que la enmienda, antes que una necesidad de la revolución, pretende satisfacer la autolatría del Presidente Chávez, al impedir que otros funcionarios de elección popular tengan igual tratamiento.

Abundamos en señalar que, vista la situación desde el mismo campo revolucionario, luce conveniente eliminar las limitaciones para las posibles reelecciones, para conjurar el peligro de incubar frustraciones de cuadros en posiciones de poder que se inhiban en el trabajo, o dificulten la acción en la necesaria campaña por el referendo aprobatorio de la enmienda.

Hoy, en la seguridad de que las reservas de compatriotas en la Reforma anterior no eran cuentos, insistimos en nuestra propuesta de que la posibilidad de reelección sin limitaciones sea extendida a todos los funcionarios de elección popular, realizando las modificaciones correspondientes en los artículos 160, 162, 174 y 193 de la Constitución, de manera similar a la establecida en el artículo 230, para el cual propusimos la siguiente redacción: “El período presidencial es de seis años. El Presidente o Presidenta puede ser reelegido o reelegida.”

Miguel Gener Morantes

C.I. N° 2.984567

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