Viernes, 28 de noviembre de 2008
Cuidemos el dinerito que nos pueda llegar
Luis Alberto Matos

“El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales.”
Eduardo Galeano


Concluye noviembre. Ya vienen, previamente calculados y debidamente planificados, exactamente antes de Navidad y Año Nuevo, esos realitos adicionales que el trabajador cobra en forma de aguinaldos, utilidades o bonificaciones.

Habrá liquidez y mayores demandas en el mercado; las ofertas subirán, como es lógico, pero a niveles muy superiores a los que las propias leyes del mercado pudieran sugerir. Pero no estamos descubriendo la rueda ni el agua tibia. Es lo que sucede cada año. La especulación del sistema capitalista con sus ofertas engañosas, mensajes subliminales, necesidades creadas y publicidad dirigida al bolsillo, se concentrará en desviar, una vez más, todas las riquezas al alcance ahora de una mayoría, a las manos de la misma escasa minoría de siempre.

Y con esos salarios estimados al 2008, pagaremos precios del 2009. Y entre esa compra del alegre momento, adquiriremos algunos objetos, bienes, servicios y pseudovalores que realmente no necesitábamos.

Control de gastos

Consumismo de sobrantes, adquisición de excedentes y compromisos que nunca debimos adquirir. En Enero, no nos quedará mucho; ojalá, en el mejor de los casos, guardemos un gran recuerdo. Al menos lo habremos disfrutado.

Pésimo será si lo que tenemos es un papel que alguien, de buena voz por radio, excelente redacción en el mensaje escrito o de atractivísima figura por televisión, nos convenció que era un valor “que crecía”, “que se revalorizaba”, “una verdadera inversión”.

¡Cuida esos churupos! El capitalismo internacional, golpeado por su crisis especulativa, anda buscando real por todo el mundo. Y no es sólo allá en su tierra; al hermano país le armaron unas pirámides que dejaron pálidas a las de los faraones egipcios.

Mayor ahorro

Juan Carlos Martínez Coll, reconocido economista español, nos advierte que: “Los consumidores están motivados también por otros factores y sufren las presiones de los otros agentes económicos, empresas y Estado. Las empresas dedican grandes cantidades de dinero a manipular los gustos y las preferencias de los consumidores”.
Me recuerda la más reciente cola del mercado capitalino: la del “áifon”. Ni por un instante dudamos de su altísima tecnología. Pero… ¿realmente lo necesitas?. Claro… tienes todo el derecho de comprar lo que se te antoje y de gastar tu dinero en lo que desees. No hay problema en ese sentido. Pero que no sea esa la única razón para adquirirlo.

Alguien, con muy buenas intenciones, llama a ahorrar un mínimo del 10% de ese dinerito extra que te cae por estos dias. Creo que ese porcentaje debe ser mayor. Un 10% serviría sólo para decirte que cumpliste. Saca bien tus cuentas. Guárda más.. donde lo decidas. Si no crees en alguna institución financiera, escoge otra. Hasta debajo del colchón es mejor que en las cuentas de los vendedores de innecesarias baratijas.

Menor consumo plástico

El sistema neoliberal está diseñado para acumular, en las arcas de pocos, las riquezas que muchos hacen accesibles con su trabajo. Y eso incluye un muy bien planificado y elaborado esquema de retribuciones. Las ofertas sólo vendrán cuando tengas como adquirirlas. Y eso no necesariamente es con el “efectivo” o, mejor dicho “tu liquidez” en ese momento.

Que no te agarre el 2009 con deudas, las tarjeta “full” y los ingresos restringidos, frente a costos crecientes de lo que en todo caso tendrás que adquirir para satisfacer entonces tus necesidades básicas.

Hay quien sugiere, por seguridad, no cargar encima tanto dinero en efectivo. A primera vista, parece un buen consejo. Sin embargo, me queda la duda si tuviera que ir, en días prenavideños, a un Centro Comercial ¿será realmente más seguro dejar billetes y monedas en casa e irme de compras sólo con las tarjetas de crédito?.
jaquematos@cantv.net