Ejército de EEUU oculta «vergonzoso» incidente en Bagdad
Por: Web YVKE, cadena Global, Time

27 de julio 2008. – Tres civiles iraquíes fueron masacrados, según testigos, por un convoy estadounidense en junio pasado. La revista TIME investiga la ocultación del incidente, reseñó este domingo el portal Web de la Cadena Global.


La nota señala que según las versiones obtenidas por Abigail Hauslohner de TIME, tres civiles desarmados fueron tiroteados por los soldados de un convoy pues a uno de ellos le pareció escuchar disparos. Las víctimas eran un padre de familia de 58 años, y dos damas de 31 y 32, que trabajaban en la agencia bancaria del Aeropuerto Internacional de Bagdad.

El Comando General del Ejército de EEUU en Bagdad emitió una nota de prensa asegurando que eran “tres criminales” que atacaron al convoy. El hijo mayor del hombre fallecido asegura que dos altos oficiales estadounidenses ofrecieron 10.000 dólares a cada una de las tres familias, pero no una disculpa por el trágico error.

Reproducimos a continuación el texto escrito por Abigail Hauslohner en TIME, bajo el título, «Incidente en la carretera al Aeropuerto de Bagdad»:

Conocido cariñosamente para sus amigos y familia como “Abu Ziad” (papá Ziad), Hafedh Aboud Mehdi de 58 años se levantó en la mañana del 25 de junio, empacó su almuerzo y el de su hijo como solía hacerlo y dejó su casa en el distrito de Karrada en Bagdad a las 7:30 am. Conducía un Opel Vita marrón del año 1996 en camino al Aeropuerto Internacional de Bagdad, donde había trabajado como empleado bancario durante 13 años.

Esa mañana, Mehdi se encontró con su hijo Mohammed, de 21 años, que trabaja como chofer transportando a empleados bancarios desde y hacia su lugar de trabajo. Su hijo estaba detenido en el tráfico por una alcabala camino al aeropuerto, con seis personas apretujadas en el auto. Como tenía un pase V.I.P., que le permitía pasar por los puntos de control sin esperar en la cola, Mehdi se ofreció a llevar a dos de las pasajeras de su hijo. Maha Adnan Youssef, de 31 años, y Suroor Shahid Ahmed, de 32, se cambiaron de auto.

Lo que ocurrió después aún se debate ferozmente. Cuando Mohammed llegó a la oficina, se sorprendió de ver que su padre no había aparecido. Un compañero le sugirió que el auto de su padre podría haberse descompuesto, y Mohammed regresó a la carretera para ver cuál era el problema. No muy lejos del aeropuerto, Mohammed descubrió el auto de su padre consumido por las llamas, y un convoy militar americano impidiendo que se acercara. “Sufrí tratando de hacer algo”, le dijo a TIME una semana después. “Viendo que mi padre se quemaba en ese auto, me desmayé”.

De acuerdo a una nota de prensa del ejército de los EEUU publicada ese mismo día, un automóvil con “tres criminales” a bordo abrió fuego contra un convoy de tropas americanas detenidas junto a la carretera en camino al Aeropuerto Internacional de Bagdad a las 8:40 am. “Los soldados [ de la Cuarta Brigada de Combate 10ma División de Montaña ] devolvieron el fuego, lo cual resultó en que el vehículo se saliera de la carretera y se estrellara contra un muro. El vehículo explotó entonces”, dice la nota. También afirma que “un arma fue recuperada de los escombros”, y “dos vehículos de convoy MND-B recibieron perforaciones de bala, resultantes de fuego de armas cortas”. Pero el reporte de la policía iraquí, obtenido por TIME, cuenta algo distinto: “Veintisiete agujeros de bala se hallaron en el lado derecho del vehículo [ de Mehdi ]. Hallamos dos balas calibre 50mm dentro del vehículo … no hallamos armas o cartuchos vacíos en su interior”.

El reporte policial iraquí identifica a los tres cuerpos “chamuscados” dentro del automóvil como Hafedh Abboud Mehdi, Maha Adnan Youssef, y Surour Shahid Ahmed. Si el reporte militar es correcto, sería la primera vez que un iraquí ha logrado colar un arma a través de todas las alcabalas para llevar a cabo un ataque en ese sector de la carretera, de acuerdo a un funcionario del Ministerio del Interior iraquí. Pero si es un intento de ocultar la masacre injustificada de tres civiles, se une a una lista de notorios incidentes que involucran al personal militar de los EEUU, incluyendo los eventos de 2005 en Haditha.

Las muertes de la carretera al aeropuerto han enfurecido especialmente a los iraquíes en un momento en que su gobierno está en conversaciones para establecer el estatus legal a largo plazo de las tropas americanas y contratistas que operan en su país. El Primer Ministro Nouri al-Maliki estaba tan irritado por el tiroteo que ordenó una investigación formal en el incidente. Si el juez iraquí asignado al caso decidiera llamar a los soldados americanos involucrados como testigos, pondrá en un severo aprieto el estatus legal actual de las acciones efectuadas por las tropas de EEUU en el país. Pero aún más crítico en este punto de las negociaciones es cómo el ejército estadounidense escogerá tratar la información de dichas muertes, ahora que está siendo revelada por la compañía contratista que se encarga de las alcabalas en la carretera del aeropuerto, los familiares de las víctimas, los testigos y la policía de Irak.

El día después de que Mehdi, Youssef y Ahmed se chamuscaron en el vehículo, el ejército estadounidense reiteró el reporte inicial. El portavoz militar Tte. Cnel. Steven Stover respondío vía email a las preguntas formuladas por TIME, diciendo: “Respaldamos la información que enviamos en nota de prensa… Hay fotos de los dos vehículos militares norteamericanos con agujeros de bala”.

Reportes y entrevistas recogidos por TIME parecen indicar que otra cosa sucedió. Durante el último año, el camino al aeropuerto donde se consumió el vehículo de Mehdi, ha sido una de las carreteras más seguras de Bagdad. El gobierno iraquí contrató con una firma de seguridad británica, Global Strategies Group, para controlar una serie de alcabalas en la vía al aeropuerto, incluyendo múltiples chequeos de identidad y una máquina de Rayos X que “escanea” los vehículos para detectar explosivos. En una de las alcabalas, se exige a los pasajeros descender por completo del automóvil dejando abiertas todas las puertas, incluyendo maleta y capot, mientras los guardias de Global Strategies verifican con perros olfateadores cada vehículo, verficando el interior y el exterior en busca de explosivos.

“Es imposible que alguien pase por aquí con un arma. Incluso el portavoz del gobierno iraquí Ali al-Dabbagh es incapaz de pasar un arma”, dijo a TIME un guardia de seguridad en el segundo puesto de control de Global, una semana después del incidente. Dijo que Mehdi tendría que haber ido a muy alta velocidad. Dice otro oficial de Global que estuvo en la carretera el día del tiroteo: “Sé que no estaban armados… fue el ejército estadounidense tiroteando a tres civiles. Es de conocimiento público”.

Un testigo iraquí, que cada día conduce hacia su trabajo a lo largo de la carretera al aeropuerto, dijo que se estaba acercando al Opel de Mehdi cuando los americanos dispararon. “Estaba a unos 400 metros detrás del auto y de repente vi subir el polvo porque los americanos disparaban. Cuando vi lo que sucedía, frené y comencé a dar marcha atrás”, dijo el hombre que prefiere permanecer anónimo, temiendo retaliaciones. “Una bala entró en la guantera de mi carro. Dí la vuelta al vehículo y conduje en dirección contraria diciendo a los otros conductores que se detuvieran”.

El ejército de EEUU no patrulla normalmente la sección de carretera donde ocurrió el incidente, de modo que Mehdi no podría saber que se encontraría con un convoy americano aquella mañana. “Usualmente no están allí”, dijo el portavoz del ejército de EEUU Mark Cheadle, refiriéndose al convoy de la Cuarta Brigada de Combate, 10ma División de Montaña, que se estacionó junto a la carretera. De acuerdo a una declaración de Global Security obtenida por TIME, el pelotón americano estaba en camino a una base militar cercana al aeropuerto cuando tuvieron que detenerse por problemas con el motor de uno de los Humvees. El reporte dice que uno de los soldados creyó escuchar fuego y alertó a los otros a través de sus auriculares. El artillero del primer Humvee giró rápidamente su torreta para enfrentar la carretera y disparó al vehículo que aceleraba pasando el convoy. Ese sería el automóvil de Mehdi.

Incluso si el padre de familia (siete hijos) de 58 años y las dos damas hubieran planificado un ataque contra un pelotón de humvees americanos, hubiera sido de seguro una misión suicida llevarlo a cabo con “armas pequeñas” (como identificaron los militares a sus armas, lo cual se refiere a rifles o pistolas de mano) en una carretera tan fuertemente custodiada, sin camino de escape pues está rodeado de murallas anti-impactos en cada lado.

Como el reporte policial iraquí, la declaración de Global dice que no se hallaron armas en la escena y que el auto de Mehdi había sido registrado en todos los puntos de control antes del incidente. También aseguraba que “no había evidencia” de que las tres personas en el auto hubieran mostrado hostilidad alguna hacia el convoy americano.

Mehdi, dice su hijo mayor, “quería a los americanos”, y era el único soporte para la familia de 13 miembros, que incluye a las dos esposas de sus hijos mayores y tres nietos. La familia Shi’ita vivía en la vecindad predominantemente sunita de al-Dora en el sur de Bagdad, hasta el punto máximo de la violencia sectaria a fines de 2006. Fue entonces que el hijo menor de Mehdi, Ali (entonces de cuatro años de edad), fue secuestrado por insurgentes durante una semana. Tras el pago del rescate, la familia dejó todos sus muebles y pertenencias y huyó a Karrada, una vecindad más segura en el centro de Bagdad. “La gente que secuestró a nuestro hijo eran nuestros vecinos”, dice la viuda de Mehdi, Iman Kadhem de 48 años. “Ahora tomaron nuestra casa y no quieren marcharse. Han tomado todo lo que teníamos en la casa”.

Por el último año y medio, la gran familia Mehdi se ha visto obligada a hacinarse en dos pequeñas habitaciones de concreto en una casa alquilada en Karrada. “El era quien mantenía a la familia”, dice la viuda, sollozando. “¿Cómo pagaremos ahora el alquiler?”

“Abu Ziad nunca habría llevado un arma, ni siquiera una esponja en el bolsillo”, dice un empleado del aeropuerto que era su buen amigo, y expresó intensamente su rabia después de su muerte. El hijo de Mehdi, Mohammed, dice que su padre nunca poseyó armas. “No tenemos ni una sola bala en la casa”.

El ejército de los EEUU concluyó su propia investigación a puerta cerrada la semana pasada, pero aún debe hacer públicos los hallazgos. El viernes, las tres familias de los fallecidos dicen haber sido invitados a la estación policial del aeropuerto para encontrarse con oficiales norteamericanos identificados por el hijo de 21 años de Mehdi, Mohammed, como el Brigadier General Robin Swan, el Asistente al General Comandante de las Fuerzas Multi-Nacionales en Bagdad, y un “teniente coronel Lather”. Según Mohammed, los militares ofrecieron a cada familia 10.000 dólares, pero las tres familias rehusaron aceptar el dinero exigiendo una carta formal de disculpas. “El Teniente Coronel insistía en que lamentaba el incidente. Dijeron que era una gran tragedia. Pero nunca dijeron que estuvo mal o que habían cometido un error”, dice Mohammed. “Nunca dijeron la razón por la cual se disculpaban”. El ejército de los EEUU no ha confirmado que el incidente haya ocurrido.

El reporte policial iraquí enumeraba a los soldados en el convoy que disparó sobre el auto de Mehdi como “Tte. Thanie Painter… conductor Sgto. Phillips… Sgto. Sagona… Sgto. Elliot y Sgto. Shakespeare.” El ejército de EEUU no ha confirmado los nombres de los soldados involucrados ni comentado sobre sus estatus. El vocero del ejército Tte.Cnel. Stover respondió a TIME con este correo electrónico: “Me enorgullezco, al igual que mi comando, de NUNCA decir No Comment. No tenemos nada que ocultar. Pero les solicito respetar el proceso de investigación y revisión. Nunca violaría la privacidad de un soldado y a diferencia de ustedes, nunca interferiría con una investigación en curso”.

Como los residentes de Haditha, las familias de Mehdi, Youssef y Ahmed quieren justicia. “Las llamas que arden en nuestros corazones tras la muerte de Suroor no se apagará hasta que Dios ordene justicia sobre la gente cuyas manos se mancharon con su sangre”, dijo Tahani Shahid Ahmed, la hermana de Suroor Shahid Ahmed, en una declaración por escrito dirigida a TIME esta semana. “Queremos saber por qué los asesinaron”, dice la viuda de Mehdi. “Nunca perteneció a ningún partido, no es del Baath. Sólo era un empleado del banco”. Cuando se le preguntó cómo confrontaría a los soldados que asesinaron a su marido, dice: “Les preguntaría por qué nos hicieron esto. Que miraran nuestra situación. Apenas tenemos lugar donde dormir”.