Unas cifras verdaderamente aterradoras. La realidad supera las estadísticas
viernes, 25 de julio de 2008


138 mil víctimas han denunciado los familiares de las víctimas de crímenes del Terrorismo de Estado. La mayoría de ellos cometidas por las fuerzas militares-narcoparamilitares del Estado colombiano. La realidad nos supera por poco.

ANNCOL

CERCA DE 68 mil víctimas han denunciado crímenes de lesa humanidad a nivel nacional desde la expedición de la Ley de Justicia y Paz, al tiempo que las autoridades han podido establecer pormenores de los victimarios para generar impunidad, pero también esclarecer el perfil y el actuar criminal de los grupos armados al margen de la ley en Colombia, dijo el coronel Cesar Augusto Pinzón Arana.

Para el jefe de la Dijin, coronel César Augusto Pinzón Arana, Colombia demorará entre 20 y 25 años para exhumar los cadáveres de las víctimas de los narcoparamilitares, de acuerdo con la información sobre sus víctimas entregada por los capos ‘desmovilizados’ cabecillas de esa organización armada al servicio del estado.

Por su parte, «el director de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, Luis González León, no sin antes reconocer que faltan elementos logísticos y “que no se han cumplido los objetivos trazados”, con estadísticas en mano reveló que desde que se iniciaron las audiencias de versión libre de jefes de las autodefensas se han enunciado más de 11 mil crímenes y se han confesado en detalle 2.700. Son 138 mil las víctimas que se han registrado en Justicia y Paz, 1.284 fosas comunes han sido halladas y muchas verdades del maridaje entre la política y el narco-paramilitarismo han venido a conocerse», nos informa el diario El Espectador.

Cifras que vienen a confirmar las estadísticas de nuestros columnistas, en especial Allende La Paz, de ANNCOL, publicadas desde hace muchísimos años y a las cuales se les ha dado cuidadoso seguimiento. Incluso, cuando hemos publicado nuestras cifras nos tildan de ‘manipuladores’. Ahora la realidad viene a mostrarnos que nos supera por poquito.

Ante la orgía de sangre a que nos ha sometido el Terrorismo de Estado practicado por la oligarquía tradicional-mafiosa que gobierna Colombia es necesario preguntarnos:

¿Por qué la comunidad internacional no hace ‘algo’ contra estos criminales de guerra?

¿Por qué los otros jefes de estado le dan complacientemente sus manos para estrechar las manos ensangrentadas de los gobernantes colombianos?

¿Por qué protegen a la oligarquía culpable de estas violaciones? ¿Por los ‘negocios’?

¿No son culpables los otros estados de la ‘comunidad internacional’ de los desafueros de estos criminales?

Razón tiene el embajador de Nicaragua, Moncada, cuando expresó que Colombia es un «narcoestado que aplica y pone en práctica un terrorismo de Estado que afecta a la región».

La verdad es que quién estrecha una mano ensangrentada se ensangrienta él mismo y se convierte en cómplice de sus crímenes.

ALP