LO ESTRUCTURAL, LO COYUNTURAL Y “EL PAÑO CALIENTE”
Por Teresa Maniglia

Periodista

En el estado Miranda, hay un municipio que se tiene que volver a construir: Sucre. Ustedes dirán: ¡Pero, ya está hecho! Y en verdad no es así. Está levantado, pero no construido, que es distinto.


El Municipio Sucre nació en la IV República, en el marco de un gran caos sin planificación y posteriormente fue desmembrado, extrayendo de él todas las zonas de industrias y comercios, para conformar otros municipios de mayor poder adquisitivo y éste fue dejado prácticamente en el abandono.

Así se fue desarrollando entonces un segmento poblacional, dicho en términos criollos, “halado por los cabellos” donde la ausencia de una coordinación urbanística abrió paso a gigantescos asentamientos poblacionales levantados en el mayor desorden y que hoy enfrentan duras realidades que necesariamente deben ser reconstruidas.

En este municipio dividido por la autopista Francisco Fajardo, existen cinco parroquias; una en el norte con pocos habitantes y elevado poder adquisitivo y cuatro en el sur con muchos habitantes y bajo poder adquisitivo. ¡Cóncavo y convexo, pues!

En el sur está la historia de comenzar a reconstruir, nunca es tarde y el tiempo es ahora. Allí las casas se levantaron primero y luego se “parapetearon” los servicios públicos, por esta errónea subordinación de colocar “la carreta delante de los caballos” hoy son graves temas como el suministro de agua potable, la canalización de aguas servidas, la vialidad y el transporte, la recolección de basura, la vivienda, educación, recreación y esparcimiento y pare usted de contar.

Hay lugares, que tienen tantas casas juntas, que las calles como tal no existen y en su lugar vericuetos, tipo callejones y escaleras estrechas que parecen llegar al cielo, sirven de tránsito para hasta cien mil personas.

¿Esto se puede reconstruir? Si, y aquí vamos con el título de esta historia de lo estructural, lo coyuntural y el paño caliente.

El sur del Municipio Sucre ya no está para la oferta candidatural engañosa, pasó el tiempo del prototipo de aspirante a cargo que promete un murito, un asfalto rápido, un techo de zinc y cuatro tablas. De tantas carencias y reticencias para recibir respuestas, la población ha madurado política y socialmente y ahora, en este proceso comicial que se aproxima a noviembre, la gente exige proyectos concretos reflejados en planos y hasta con actas de compromiso.

Quien desee ser alcalde de este espacio, debe estar claro en verdades muy puntuales: La participación directa del pueblo a través de los consejos comunales, la transformación de los mecanismos de valorización de la comunidad, el trabajo en conjunto, la observancia exacta del papel de un alcalde que no es otro que el verdadero conserje del municipio, que se debe a la gente y no la gente a él, que sepa escuchar para canalizar y que gestione desde la calle o mejor dicho desde el escenario donde se presenten los problemas.

El sesenta por ciento de los problemas en esta zona son estructurales, eso significa que las soluciones deben venir en acción entrelazada con la gobernación de Miranda, la alcaldía mayor y el gobierno nacional. Otra respuesta es mentira, porque una alcaldía sola no puede responder a tantas situaciones de envergadura, principalmente porque no tiene los recursos económicos y porque necesita de los organismos que atienden estos casos.

Lo coyuntural en un barrio de Petare, por citar un ejemplo, es tapar los huecos de la única vía que da paso a la circulación de 300 mil personas diariamente, eso es importante y necesario. Un “paño caliente” es echarle al hueco un poco granzón, algo de cemento y un débil asfalto, que se mantiene máximo un mes y luego se vuelve a abrir; pero lo estructural es trabajar ya en la conformación del “metro cable”, “metro tren” “metro-jeep”, para una solución permanente, porque ¿sabe usted cuántas horas se tarda cada sucrense de estas cuatro parroquias para salir de su casa al trabajo o viceversa?: 3 bajando, 3 subiendo. Un metro cable, tarda 18 minutos.

Esto por decir del tema transporte, pero en todos los otros casos, la situación es la misma: Sin trabajo coordinado, no hay respuesta verdadera.

En el caso de la basura por ejemplo, la solución no está en permitir a la empresa de recolección que aumente tarifas, ¡No! Está en la ejecución de un plan de recolección por ejes zonales, la incorporación de 50 o 100 camiones que provea la gobernación y que supervisen los consejos comunales y la palabra clave: El Reciclaje.

Con el agua, antes de noviembre estará listo el gran tanque que abastecerá la parte alta de Petare, La Dolorita, Fila de Mariche y Caucagûita, pero a la gente hay que decirle la verdad sobre la necesidad de cambio de las tuberías existentes y eso amerita un plan coyuntural, porque solos no pueden. Hasta el tema de la seguridad, con el serio problema de la violencia que en realidad se traduce en exclusión, amerita una solución macro. Coyuntural es el operativo, necesario en la primera fase y a corto plazo, “paño caliente”, la mentira de la mano dura. Lo fundamental es cambiar el mecanismo de valorización de nuestros jóvenes.

Allí se necesita el proyecto hacia la participación cultural y deportiva, pero no una estructura en un solo lugar, sino una gran red de centros interconectados, que se ubiquen en los barrios: accesible para la inclusión de todos. El día que el municipio gire en torno a un escenario real y permanente de actividad cultural y deportiva, ese día los índices delictivos comenzarán a bajar, pero para ello tiene que haber un compromiso de las familias y las comunidades, para acompañar a transformar el mecanismo de valorización del barrio, para cerrarle la puerta a la violencia.

Entonces, volvemos a la definición de Alcalde, reiteramos que es un conserje que debe tapar huecos, atender el tema del aseo, alumbrar calles y muchos etcéteras más. Sucre necesita una transformación total, que es posible, requiere de un hombre-impulso que haga todo lo enumerado y busque soluciones estructurales. Actualmente hay varios aspirantes al cargo. Sólo uno de ellos puede lograr un amanecer distinto.
¡Patria, Socialismo o Muerte! ¡Venceremos!

Teresa Maniglia
Periodista