Por, Martin Guedez

El primer signo de un revolucionario debe y tiene que ser tener a la Revolución como objetivo central por encima de cualquier otro sentimiento. La crítica y el debate irreverente y la lealtad a la revolución en la acción es la mejor garantía de que sabremos alcanzar los objetivos.

Las descalificaciones en virtud de opiniones entre revolucionarios conduce a la confrontación en unos casos o a la autocensura en otros. Ambas son dos graves desviaciones del cuadro revolucionario en su quehacer. A partir de aquí y del debate que abre la autopostulación de Mario Silva para la Gobernación de Carabobo lo primero debe ser ordenar las ideas.

Veamos:
Primero) El método conforme al reglamento que tengo en mis manos ubica la decisión de modo magistral en un acto que en la practica es el más serio de los compromisos así como la declaración de la más consciente de las reflexiones. Autopostularse (y no hacerlo por medio de otros que postulen) implica que la persona ha reflexionado, se ha mirado ante un espejo y ha concluido que su autopostulación pone al servicio de la Revolución un instrumento eficaz para su triunfo. Quien lo haya hecho ha debido meditar profundamente sobre sus posibilidades de éxito (que no pueden ser suyas sino de la Revolución), su formación, su trayectoria vital revolucionaria, su adhesión radical a los valores espirituales de vida socialista, su repugnancia o rechazo a los antivalores burgueses, su honestidad, su humildad, su amor a todos, especialmente a los más necesitados, su competencia para el cargo, su conocimiento profundo de los problemas que deberá enfrentar…ect., etc. Esto es ya de por sí el aporte y el compromiso más revolucionario que el método entrega en esta oportunidad a la militancia Pesuvista. Quien se haya postulado está justamente diciendo esto mismo…yo soy quien lo puede hacer mejor, porque si conozco a alguien que lo haría mejor que yo lo revolucionario es no autopostularse.

Segundo) Sólo con clara visión estratégica y adhesión a los valores socialistas podremos entregar a la revolución un buen servicio. Elementos tales como simpatía personal, o antipatía según corresponda, eficacia cierta o relativa en la ejecución de alguna misión revolucionaria distinta a la tarea propuesta, no son razones moralmente aceptables para asumir una tarea. Recordemos el Principio de Peter. Los mejores y más capacitados revolucionarios en cada misión es -y tiene que ser- la garantía de éxito, no del cuadro que la realice sino de la Revolución. De modo que la segunda variable pone en manos del cuerpo revolucionario como un todo la responsable -gravísimamente responsable- taera de meditar y tomar la decisión de elegir al cuadro que mejor ejecutará la misión.

Tercero) Irreverentes y abiertos, respetuosos pero recios en el debate, hemos de ser leales a la revolución en la acción a todo evento. Esto quiere decir que, una vez convertido en candidato o candidata el cuadro revolucionario para llevar adelante la misión nadie debe ni puede hacer otra cosa que contribuir -con un pañuelo en la nariz o en el alma, o con una fiesta por la alegría, da igual- con todas sus fuerzas a la victoria del camarada o la camarada. El éxito en el logro del objetivo conforma un bien estratégico para la Revolución al que ningún revolucionario o revolucionaria verdadero puede sustraerse. En otras palabras, aún si la selección resultara poco feliz, todos los revolucionarios tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos por el éxito en la misión del o la camarada, incluso… no por las virtudes del cuadro seleccionado sino a pesar de sus potenciales defectos porque aquí lo que cuenta es la Revolución como un todo

Cuarto) Una ves alcanzado el objetivo todos los revolucionarios y revolucionarias deben activar los valores fundamentales para un pueblo en marcha hacia el socialismo:
a) El valor profético o contralor. Cada camarada debe ser un contralor severo del quehacer del camarada o la camarada elegido para la tarea. Sin amiguismos ni alcahueterías, con recidumbre y honestidad a todo trance.
b) El valor cantor. Todos debemos arropar el quehacer del o la camarada para facilitar su camino al éxito aún a pesar de él o ella mismos.
c) El don médico. Todos debemos estar atentos a dar una mano y levantar al camarada o la camarada elegido o elegida para hacerlo retomar el camino si llegara a fallar en su tarea..

y por último…

d) El valor regio. Todos estamos obligados a ejercer la autoridad y soberanía que reside en el pueblo para hacer que el camarada o la camarada cumplan al pie de la letra con el compromiso adquirido o de lo contrario -sin vaselina ni anestesia- simplemente sacarlo o sacarla…y punto.

Así que estamos a penas en la etapa en la cual -quien sea- ha decidido que no hay nadie mejor que él o ella, ni mejor preparado o preparada, ni más eficaz para cumplir la misión encomendada, no para su brillo personal sino para el logro revolucionario tanto tiempo perseguido. En esta etapa y especialmente en la que se abre a partir de mañana debemos todos -con honestidad revolucionaria- revisar valores y experticias, trayectorias y trabajo de base, debatir con los autopostulados y propiciar un debate revolucionario clarificador para que el acto de votación del 1ro. de Junio sea un acto de conciencia. Por tanto, también, cada quien es y debe ser libre de sentir agrado o desagrado, confianza o duda respecto a cualquier compañero o compañera autopostulado y eso no puede significar descalificación o insultos… ese es precisamente el más franco camino a la pérdida de un valor fundamental revolucionario.

Desde mi posición y mi experiencia de vida que me condujo a dolorosos errores cuando intenté hacer cosas que otros hacían mejor que yo y dejé de hacer unas que yo las hacía mejor…repito desde esa experiencia, porque al final mis errores retrasaron la revolución y eso es lo más importante, les ruego a todos mis camaradas en estos días…apertura y franqueza en el debate y el intercambio de ideas…honestidad colocando la revolución por delante de cualquier opinión personal sobre cualquier camarada y sobre todo…CONCIENCIA REVOLUCIONARIA… CONCIENCIA ACERADA…CONCIENCIA TODA PRUEBA…esto hará que al final nuestra decisión sea la mejor no para nosotros individualmente sino para el sueño colectivo que llamamos REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.

Patria y socialismo…o la muerte nos espera.

¡VENCEREMOS!

Martín