Antonio Aponte

Una escuela de revolucionarios tiene como objetivo ensanchar el horizonte cultural revolucionario de los militantes. Dispone de dos vías fundamentales para alcanzar ese propósito:

Una, dar a la realidad contenido histórico, ubicarla en la historia, estudiar el pasado buscando el conocimiento útil para modificar el presente y construir el futuro. Y la otra, el estudio del método que permite la comprensión, la investigación de esa realidad.

Una propuesta de temas es comenzar el estudio por lo más avanzado del pensamiento revolucionario universal, el pensamiento del Che y Fidel. Y partiendo de allí transitar la historia, ir en busca de la raíz de nuestra actualidad.

Estudiar el pensamiento del Che y Fidel, los grandes debates en que se forjó, los posteriores intentos reformistas de aplastarlo y deformarlo, sus luchas contra los dogmas, los reformismos y las oligarquías. Investigar su fuerza, que hizo posible conducir con éxito el Socialismo cubano a través de la debacle soviética.

Acercarse al pensamiento de Marx, a sus planteamientos centrales, su método, su historia, las prácticas sociales que guió, las deformaciones que sufrió, las interpretaciones dogmáticas que pretenden castrarlo.

También se debe estudiar a Rosa Luxemburgo, y a Trotsky, a Lenin, como marxistas revolucionarios, el intento soviético de tomar el cielo por asalto, los instrumentos que se usaron.

Revisar a Martí, continuador de Bolívar, su pensamiento, su obra, la Revolución Cubana como hija del pensamiento de Martí, su influencia en la Revolución Bolivariana.

También empaparse del pensamiento revolucionario cristiano, comienzo y final del ciclo revolucionario.

Todo debe converger en la evolución del pensamiento del Comandante Chávez, de la Revolución Bolivariana , el mundo donde se forjo ese pensamiento, las corrientes que lo nutrieron, Bolívar, Simón Rodríguez, Zamora. El mundo de la Revolución de independencia, la obra inconclusa del Libertador.

La Escuela debe identificar las tareas pendientes y los retos de la Revolución Bolivariana.

La Escuela de Revolucionarios debe hacer una labor de Arqueología Ideológica, descubrir debajo de la broza dogmática y de la deformación reformista, la evolución de las ideas revolucionarias más avanzadas.

La oligarquía en alianza perversa con el reformismo necesitó enterrar bajo un alud de mentiras y deformaciones a la herencia guevariana, ocultando la continuidad histórica de las ideas revolucionarias. De esa manera podían justificar una “concertación” que ya no podría ser perturbada por la presencia revolucionaria.

Lo mismo hicieron con Cristo, consiguieron confinarlo a las iglesias, lo despojaron de su extraordinaria carga revolucionaria.

La misma maña usaron con las ideas de Bolívar, convirtieron el bolivarianismo en una mera oportunidad para celebrar unas fechas esterilizadas.

La finalidad de una escuela de revolucionarios no es agotar los temas, sólo abrir las apetencias por su estudio. No tiene tampoco la intención de sustituir la práctica revolucionaria, únicamente darle sentido, dotar a los militantes de elementos para hacer de la teoría y la práctica un binomio que se complemente y se influya mutuamente.

Es necesario poblar a la Revolución de Escuelas de Revolucionarios.

¡Chávez es Socialismo!