No habrá secesión

“General Bolívar: si con dos hombres basta para liberar la Patria, pronto estoy dispuesto a acompañar a Ud.”

Rafael Urdaneta

Luis Alberto Matos

Hemos sufrido de secesionismo, en nuestra Patria Grande, desde mucho antes de independizarnos de la Corona Española.

Heredamos una distorsionada variante de la independencia, proveniente de esa división española en varios países, donde –aún hoy- muchos de sus habitantes confiesan estar unidos por un Rey designado “por la Gracia de Dios”.
Y así, mientras Portugal nos legó un sólo gran Brasil, con más de ocho millones de kilómetros cuadrados, nosotros somos 18 países de habla castellana, la mitad de ellos con superficies inferiores a 200.000 km2 y algunos ni siquiera llegan a cien mil.

¡Esta agresión no es nueva! Desde mediados del pasado siglo, cuando constataron nuestros extraordinarios recursos energéticos, surgieron ideas y elaboraron planes para separar las riquezas del occidente venezolano.

Aquellas amenazas de independencia o anexión a Colombia, adicionalmente a la “media luna” de Apure, Táchira, Mérida y Zulia, incluían a buena parte de Barinas, Lara, Cojedes, Falcón y Portuguesa. Hasta tenía nombre: el Guaviare.
Algunos traidores ya se imaginan, con límites geográficos ordenados desde el Norte, percibiendo comisiones petroleras que satisfarán sus pequeñeces y mezquindades en los Centros Comerciales.

La Costa Oriental
Pero… esa riqueza está al otro lado del lago. Allá por donde se detienen en la Lara-Zulia, casi sin apagar la camionetota, a comprarle dulces y agua e’coco “a esos guajiros”.

“La región que concretamente ha producido ingentes cantidades de petróleo es la Costa Oriental del Lago, por lo que en teoría es a la gente de Cabimas y otros pueblos vecinos a quienes debemos la bonanza venezolana. Maracaibo, como capital de estado, ha chupado los mayores recursos fiscales que se han devuelto a la región; y las poblaciones de la Costa Oriental ni por asomo han recibido una cantidad justa de recursos de haber existido un reparto equitativo” les alerta Miguel Méndez Rodulfo en su “¿Independencia zuliana?”
Cabimas, Ciudad Ojeda, Lagunillas, Tía Juana, El Menito, Bachaquero y Punta Gorda padecen las mil calamidades del neoliberalismo, mientras su subsuelo ha sostenido al país durante un siglo y enriquecido por décadas a corruptos e intermediarios.

Estado Coquivacoa
Un cacique aborigen, siempre presente en los zulianos, enfrentó la invasión realista, dió el nombre inicial al gran lago, lo prestó a una parroquia marabina y hasta se lo pusieron al primer ferry que unió ambas costas, navegando desde Palmarejo a Maracaibo durante varias décadas del pasado siglo.

Hay quien dice que “lo que es bueno para el pavo…”. ¿Descentralización? Hablemos entonces del asunto. ¿O es que sólo se puede desmembrar a un país? ¿Quien dice que, llegado el caso, las fronteras estatales entonces deban permanecer sagradamente intocables? ¿Quién pudiera salvarlos, iniciado el secesionismo, de la creación de un nuevo Estado Coquivacoa, integrado a Venezuela, conformado por la Costa Oriental del Lago.

Aaron Nimzowitch nos enseñó, a los ajedrecistas de todo el mundo, que la amenaza es tan fuerte como la propia ejecución.

La Patria Grande
Nó habrá secesión, ni en todo el territorio de la Patria Grande, ni muchísimo menos en nuestra Venezuela. La desintegración de nuestros espacios sólo conviene a los intereses imperialistas y a sus lacayos.

Nuestras riquezas, sin defensas apropiadas por las evidentes diferencias de fuerza y economía, sólo han servido para desarrollar a otros. Pero los pueblos despertaron en el Siglo XXI y el futuro que merecemos, tantas veces postergado, ya comienza a ser una realidad.

Nuestro destino nos conduce inexorablemente hacia esa Patria Grande, unida por costumbres, geografía, idioma, creencias e historia, que muy pronto alternará como igual ante las potencias del globo terráqueo.

¿El primer paso? la moneda común: Chávez propuso al Sucre.

jaquematos@cantv.net