Por, Martín Guédez

Asombra, por decir lo menos, cómo buena parte de la oposición política venezolana se ha lanzado a validar lo invalidable aunque tal validación pueda conducir a una guerra contra su propia patria.

No obstante que una mirada apenas rigurosa al informe de la INTERPOL y las declaraciones ofrecidas en espectacular rueda de prensa por el Director General del organismo arroja severas contradicciones, la oposición política ha desatado un verdadero aquelarre. El informe, que no podría servir de base para absolutamente ningún proceso serio, señala lo siguiente:

a) Se violó la Cadena de Custodia exigida para que las pruebas no sean calificadas como contaminadas y por tanto, inutilizables.
b) No se puede demostrar la autoría de ninguno de los documentos analizados, incluida la propiedad de los equipos, salvo aceptar que una de las partes –la agresora, en este caso- dice absolutamente la verdad.
c) Se efectuaron manipulaciones de los archivos entre el momento en que una de las partes dice haberlos incautados (1ro. de marzo) y el 3 de marzo, fecha de entrega a la Policía Colombiana Especialista en Delitos Informáticos.

Aún así, la oposición política venezolana -sin mencionar los medios de difusión convertidos en armas tarifadas de agresión contra Venezuela- se apresuró a hacer coro, a exigir intervenciones de organismos multinacionales, a respaldar la agresión y justificar lo injustificable en una demostración deplorable de odio hacia Chávez, desamor por la patria y desquiciamiento mental penoso y lamentable.

Irresponsables hasta el paroxismo olvidan que la historia reciente muestra como la fabricación de pruebas falsas ha sido utilizada para invadir, asesinar y sumir en el horror a naciones. Iraq y las “pruebas irrefutables” de que poseía Armas de Destrucción Masiva (ADM) dieron origen al imperdonable genocidio que hoy asola a la cuna de la cultura universal, esas tierras entre el Tigris y el Eúfrates donde se supone que estuvo el Paraíso.

Los mismos elementos están siendo utilizados hoy contra Venezuela. Sin importar la validez o no de las “pruebas”, con el sólo juicio orquestado de los medios de difusión globales, más los nacionales señalados, el trío criminal de Las Azores tuvo suficiente para emprender la criminal tarea de exterminio. Después de ojo afuera no vale Santa Lucía, reza un viejo refrán. De nada le valen a los cientos de miles de víctimas inocentes las admisiones del “error”.

A cambio, algo que parecen olvidar estos apátridas venezolanos, las ADM al fin están en Iraq. Con pruebas irrefutables, estas sí, las tropas invasoras admiten que han usado al menos unas 800 toneladas de uranio empobrecido causando un drama sanitario que afecta a más de 500 mil personas. El modo como han realizado tal genocidio es simple: bombas arrojadas sobre calles, edificios, casas, etc., contenían uranio empobrecido.

La Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas han documentado esta salvajada afirmando que “Este uranio empobrecido se mantendrá activo por 4.700 millones de años, lo que significa que miles y miles de niños iraquíes sufrirán sus efectos por miles de años”.

Ante tan espantosa posibilidad uno no puede menos que preguntarse cuál será el límite de semejante odio. Un odio por una persona (Chávez) y un pueblo que ha tenido el imperdonable atrevimiento de hacerse presente en sus delicados espacios y exigir justicia. El uranio empobrecido se mantiene activo por 4.700 millones de años… ¿cuántos años durará el odio generado por el egoísmo?, ¿alguna vez pensarán en sus propios hijos, sus madres, sus hermanos o hermanas?, ¿la dolorosa destrucción de Iraq no los llama a la prudencia? Creo que no, más bien creo que, como el fascismo franquista en su tiempo, estos prefieren una “Venezuela rota y destrozada antes que roja”

¡CONCIENCIA Y COHERENCIA RADICAL!
Nuestras primeras necesidades.
¡VENCEREMOS!