Crisis mundial de las ideas
Douglas Bolívar

El fin de semana estuve coleado en el evento “Armados de ideas”, un encuentro de intelectuales y artistas por la paz y la soberanía de América Latina.

Una iniciativa, al parecer, del Ministerio de la Cultura, aunque yo me quedé con la impresión de que todo aquello fue posible y solamente posible gracias a Carmen Bohórquez, una institución en sí misma.

En fin, hubo muchas voces coincidentes en señalar que así como el mundo gravitaba en torno una crisis general que pasa por lo energético, los alimentos y el agua, lo mismo ocurría con las ideas. El presidente Chávez, presente en algún momento de la jornada del sábado, igual pontificó sobre el tema y suscribió la tesis según la cual, efectivamente, había una crisis de ideas en el mundo.

Pero que no resulte paradójico este consenso entre intelectuales con el hecho de que ellos mismos eran partícipes de una reunión denominada “Armados de ideas”. Porque, bien visto, estos hombres y mujeres instalados en el Hotel Alba Caracas demostraron que estaban armados hasta los dientes con variedad de ideas. Al menos de discursos.

Por ejemplo, hubo práticamente unanimidad en el planteamiento de que se necesitan periódicos, revistas y demás publicaciones (boletines electrónicos) que ayuden a mantener comunicados a los pueblos insurgentes de América Latina. Se repotenció la idea de RadioSur y hasta Roberto Hernández Montoya se preguntó que por qué no un Telesur impreso (¿y Question?).

Ideas simples, si se quiere, y retrasadas, luego de diez años en revolución. Pero ideas al fin, como para que no se diga que la crisis es crónica, ni mucho menos terminal.

Se entiende, es obvio, que la conceptualización de esta crisis de ideas no se refiere a cualquier idea, sino a una idea revolucionaria, capaz de detonar una auténtica transformación aunque sea en un espacio local. De modo que solicitar periódicos y boletines electrónicos al cabo de diez años tampoco es que sea una demostración a lo Arquímedes, por mucho que así lo imposte.

Mucho menos cuando hubo (así me permití interpretarlo) unanimidad en acoger que este tipo de eventos no tenía mucho sentido que se diga si se delimitaba a la simple lectura de un comunicado final. El mismo Chávez sacó misil al decir que debía evitarse en la tentación de practicar el turismo político.

Y como que tampoco es viable el otro extremo: que se establezca un buró de intelectuales concentrados en parir ideas habitando como habitan muchos en burbujas. Los Notables. Entre otras vainas, porque los intelectuales deberían ser profesionales dedicados a aprender cosas. Pero un intelectual revolucionario debería aprender estas cosas de entre la gente sencilla y común, creo que a esto lo llaman Pueblo.

Ideas en su acepción más generalizada, es cualquier basura; miles de ideas conservadoras y reforzantes del sistema social hegemónico brotan todos los días; miles de ideas deben surgir o se supone que deben surgir de las universidades y todas ellas se imbrican para aceitar los resortes que estimulan el amurallamiento del status quo; todo depende desde dónde esa idea es concebida. Entonces llegamos a la conclusión implicada en la misma hipótesis de la gravedad diagnosticada: realmente la crisis mundial de ideas es de ideas revolucionarias, aquellas con la suficiente fuerza o capacidad de ensanchamiento social para volver mierda el mundo construido en 500 años de dominación y con el cual nuestras neonatas y no tan neonatas revoluciones han venido a topar.

De resto lo que queda es instalar buzones en todas las Plazas Bolívar de los 335 municipios de Venezuela y esperar que la gente sencilla y común incurra en la audacia de regalarnos algún pensamiento endógeno. O mandar casa por casa a buscarlas, del mismo modo en que peinamos las cuadras cuando de pedir el voto se trata. Pero esto puede ser una quimera. Así que yo grito eureka porque me acabo de encontrar con que, además del Ministerio del Poder Popular para el Acceso Propio a la Revolución Bolivariana, asimismo hace falta un Ministerio del Poder Popular para la Captación y Procesamiento de las Ideas del Pueblo.