Olla de grillos en Washington y Miami
Randy Alonso Falcón • Granma


Esperaron a la tarde del viernes 29 de marzo para dar la noticia y atenuar el impacto, apelando a la escasa cobertura periodística del fin de semana y la “desconexión” de la gente. La renuncia de Felipe Sixto había ocurrido el 20 de marzo. Era el asistente especial de Bush para las relaciones intergubernamentales en asuntos relacionados con Cuba, Puerto Rico, los nativos norteamericanos, las legislaturas estatales y otros.

La salida forzosa de Sixto, un floridano de origen cubano, se debió a un escándalo de corrupción. Así lo evidencian las investigaciones de las autoridades sobre sus tres años de labor como jefe de gabinete del Center for a Free Cuba, la organización basada en Washington y dirigida por el terrorista Frank Calzón, la cual ha recibido abundantes sumas de dinero del gobierno norteamericano para ejecutar acciones contra Cuba (solo de la USAID recibe 2 millones de dólares anuales).

Al anunciar el hecho, el vocero de la Casa Blanca Scout Stanzel no pudo precisar qué cantidad de dinero se robó el funcionario. ¿Cuánto se habrá llevado su ex jefe Calzón?

El escándalo ha vuelto a poner en los titulares de la prensa norteamericana los procederes de la mafia anticubana. Ya lo había hecho antes el informe de la Oficina de Contabilidad Gubernamental que informó al Congreso sobre el oscuro uso de los fondos que la Casa Blanca y el Capitolio asignaron a las múltiples organizaciones creadas para la agresión abierta contra Cuba entre 1996 y el 2006. Los millonarios recursos no solo habían fracasado en el empeño de derribar a la Revolución, sino que se habían usado en parte para comprar chocolates Godiva, abrigos de cachemir, videojuegos, sierras eléctricas y otras importantes “armas de lucha”.

Algunos medios de prensa y estudios independientes se habían cuestionado también los abultados presupuestos destinados a la invisible televisión anticubana, plagada de malos manejos, favores, pésima programación y nula audiencia.

Pese a la denuncia de la corrupción imperante entre las organizaciones de la mafia cubanoamericana, que se quedaban con la mayor parte del dinero destinado a los planes imperiales contra la Revolución, el Congreso de EE.UU. aprobó duplicar los fondos para tales fines hasta no menos de 47,5 millones de dólares.

Sin embargo, el escándalo Sixto ha tensado el ambiente en Washington y ha puesto a pensar al Departamento de Estado y la USAID (su brazo injerencista) sobre el próximo reparto de los jugosos fondos. Funcionarios sin identificar dijeron a El Nuevo Herald que el gobierno yanki se apresta a destinar parte del botín a organizaciones anticubanas en Europa, América Latina y otras regiones.

El anuncio causó incertidumbre y pesar entre los asalariados del terrorismo en el sur de Florida, que temen perder sus nada despreciables subsidios gubernamentales, pagados con el dinero del contribuyente norteamericano.

El capo Frank Calzón apareció de inmediato en un programa televisivo de Miami intentando aplacar el escándalo y expresando confianza en que no dejarán de recibir el money. “Yo no creo que vaya a afectar de ninguna manera” —dijo. “Todos hemos visto problemas de corrupción en bancos. Los problemas de corrupción son endémicos”.

Pedro Roig, el jefe de la TV invisible, salió en el mismo programa afirmando: “Los vuelos del avión son un éxito”; por más que no se vea la señal. Lo importante es ver el dinero que cada año les da el Congreso en mayor cantidad.

Desde La Habana, una furibunda animadora de la invasión yanki a Cuba y cliente frecuente de los puestos de carne en las tiendas en divisas, salió a defender lo suyo en el más militante programa televisivo de la mafia terrorista: “Los disidentes necesitamos recursos para vivir y necesitamos recursos para trabajar. No están llegando como los necesitamos”

Ante la olla de grillos, el viceadministrador adjunto de la USAID para Cuba y Sudamérica trató de aplacar los ánimos de los empleados ofendidos: “No estamos excluyendo a nadie del proceso¼ pero con muchísimos más recursos, decididamente queremos nuevos participantes en el programa”.

Ya hay varios allende al océano frotándose las manos. Aznar, el hombrecito del bigote, se fue con su Fundación hasta Rosario, Argentina para escenificar un desabrido show anticubano en alianza con la derecha del país austral y con la participación de especímenes como Castañeda, Mario Vargas Llosa y Francisco Flores. Desde Praga, Vaclack Hável distribuye editoriales contra nuestro país a todos los medios que frecuentemente le dan cabida a sus diatribas de dramaturgo mediocre. El embajador checo en Washington declaró presto a The Miami Herald.: “Nosotros debemos estar y estamos listos para ayudar”. Mercenarios en Eslovaquia, Hungría, Letonia, Lituania y otros “ex”, se alistan para recibir los dólares del imperio.

Incertidumbre en unos, alegría en otros. Los operarios de la industria anticubana se disputan credenciales ante el amo para ser depositarios del sucio dinero. Son unos cuantos los que viven del cuento desde hace cinco décadas; y con lo errática que va la economía norteamericana nadie quiere que le rebajen sus “honorarios”. Ya veremos nuevos pugilatos y conoceremos de otros escándalos.