El New York Times contra Hugo Chávez
Stephen Lendman
Global Research

Traducido por Chelo Ramos

El tema musical de la película de James Bond “La espía que me amó”, interpretado por Carly Simon, califica muy bien la habilidad que tiene el New York Times para realizar actividades de agitación y propaganda: “Nadie lo hace mejor”, ni ningún otro medio lo ha hecho durante más tiempo. Más importante aún es la influencia y el alcance del Times y lo que el crítico de los medios Norman Solomon dice acerca de su primera página. La denomina “el centímetro cuadrado de inmueble mediático más costoso de USA.” Este periódico lo leen gobiernos, líderes empresariales y creadores de opinión de todo el mundo, y de ahí se deriva su enorme importancia.

Uno de sus blancos más frecuentes es Hugo Chávez, y la tarea le corresponde a Simón Romero, el hombre del Times en Caracas. Su artículo más reciente, fechado 30 de marzo y titulado “Archivos revelan posible apoyo de Venezuela a rebeldes colombianos”, se refiere a las afirmaciones de que las computadoras de las FARC-EP supuestamente incautadas contienen pruebas, que podrían ser concluyentes, “según las cuales el gobierno venezolano ha ayudado al grupo insurgente más importante de Colombia en la obtención de armas” y le ha suministrado fondos y otros medios para desestabilizar el gobierno de Uribe.

Según Romero, “Los funcionarios colombianos que participan en la investigación le han proporcionado al Times copias de más de 20 archivos, algunos de los cuales revelan que los rebeldes aportaron dinero en 2006 a la campaña presidencial del presidente izquierdista de Ecuador, Rafael Correa”. Una comunicación fechada 21 de noviembre de 2006 “describe una donación de cien mil dólares a la campaña de Correa”. Álvaro Uribe tiene conocimiento de estos y otros archivos, pero hasta los momentos no los ha dado a conocer. Por su parte, Correa ha negado enérgicamente esta acusación y ha declarado que los archivos no tienen validez “técnica ni legal”.

Romero no llega a decir que los archivos sean legítimos, pero tampoco sugiere que no lo sean. Asimismo, ignora el papel de mediador que ha desempeñado Chávez para lograr la liberación de prisioneros de ambos lados. Lo que sí hace es sugerir que Chávez y Correa tienen vínculos con las FARC-EP, “a las que USA considera un grupo terrorista que ha tratado de derrocar al gobierno colombiano durante cuatro décadas”.

Romero, al igual que sus colegas de los medios dominantes, jamás permite que los hechos interfieran con su misión. En este artículo asevera que “los funcionarios colombianos que entregaron los archivos garantizaban su veracidad… Los archivos contienen detalles que sugieren su autenticidad… uso de jerga revolucionaria, pasajes en códigos numéricos, cartas acerca de la política de USA en América Latina e incluso breves reflexiones personales” de los comandantes de las FARC-EP. Más aún, afirma que, “los documentos divulgados hasta la fecha son solo la punta del iceberg de los archivos capturados”, pero no hace ni una pequeña referencia a la posibilidad de que sean falsos (o inventados) y a que Washington y Bogotá tienen todos los motivos para hacerlo como parte de su campaña para difamar a las FARC-EP y a Chávez como parte de su proyecto imperial.

Romero cita al ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, quien dijo que habían recuperado más de 16 mil documentos de las tres computadoras de Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, el comandante de las FARC-EP que fue asesinado en la incursión, y que también habían capturado otros dos discos duros. Según Santos “todos los archivos incautados van a ser verificados por la Interpol (muy vinculada a los intereses occidentales a los que sirve siempre que se lo piden). Santos comentó que habían obtenido “muchísima información sumamente valiosa e importante.” Asimismo, afirmó que las computadoras habían sobrevivido intactas a los bombardeos “porque estaban blindadas” y recalcó que no se arrepentía en lo más mínimo de la agresión de Colombia a su vecino.

Por su parte, Chávez respondió, y Romero al menos lo citó, sin duda porque la respuesta se dio en una rueda de prensa con periodistas extranjeros que también lo citaron. Chávez se burló de las supuestas pruebas diciendo “El arma principal que ellos tienen ahora es la computadora, la supuesta computadora de Raúl Reyes. Esta computadora es como un servicio a la carta, pues da lo que uno quiera. ¿Quiere filete? ¿O pescado frito? ¿Cómo quiere que se lo preparen? Lo tendrá como quiera que el imperio decida”.

El postre puede haber sido una carta fechada 25 de enero de 2007 escrita por Iván Márquez, uno de los siete integrantes del secretariado de las FARC, en la que se hablaba sobre una reunión con un oficial venezolano de nombre Carvajal, que aparentemente se refería al General Hugo Carvajal, jefe de la inteligencia venezolana. Se afirma que la carta contiene “la promesa de traer (a las FARC-EP) a un corredor de armas de Panamá”. En otra carta del 18 de febrero de 2007 se sugiere que Chávez les daría un préstamo de 250 millones de dólares para la compra de armas, “pagadero cuando tomemos el poder”.

Romero luego ataca a las FARC-EP con las insinuaciones que acostumbran usar los principales medios para difamarlas. También sugiere que Washington podría incluir a Venezuela en la lista de países que patrocinan el terrorismo, pero no lo considera probable debido a su importancia como uno de los principales proveedores de petróleo a USA.

Aún así, en febrero el congresista republicano de California, Darrell Issa (y otros 22 congresistas), presentó al Congreso la Resolución HR 965 en la que se pide condenar a Venezuela como un estado que patrocina el terrorismo, y los congresistas republicanos de Florida, Connie Mack e Ileana Ros-Lehtinen (y otros 8 congresistas) presentaron en marzo una resolución similar (HR 1049) para “condenar al gobierno de Venezuela por su apoyo a organizaciones terroristas” con referencia directa a las FARC-EP. Posiblemente estos esfuerzos no llegarán muy lejos y, al menos por ahora, serán vistos como tácticas políticas comunes en un año en el que todos los miembros de la Cámara de Representantes deben someterse a elecciones y deben reactivar el apoyo de sus electores. Esto convierte a Chávez en uno de los blancos favoritos, con la complicidad de los medios.

En síntesis, Romero y otros como él en la “gran prensa” siguen cumpliendo la misión que les han encargado, atacar a la democracia modelo de la región con un objetivo claro: aplicar el modelo que Uribe representa para desestabilizar, destruir y transformar a Venezuela en un país como Colombia, con una derecha dura e intransigente, muy represivo, vinculado a los escuadrones de la muerte y carteles de la droga colombianos, defensor del terrorismo de estado, un gobierno flagelado por la corrupción y los escándalos, y que gracias a todo eso tiene un presidente que es uno de los líderes favoritos de George Bush en América latina.

Esperen muchos más reportajes como éste de Romero, que son parte de lo que Eva Golinger denomina “la guerra asimétrica –de Cuarta Generación- contra el Presidente Chávez y la República Bolivariana de Venezuela”. Las fuerzas oscuras que Romero representa no van a rendirse, por lo que las más esclarecidas, como Golinger y otros, deben seguir revelando sus planes sistemáticos a fin de proteger el glorioso experimento que se está llevando a cabo en Venezuela.

Stephen Lendman es colaborador de Global Research. Su dirección de correo electrónico es lendmanstephen@sbcglobal.net. Tiene un blog en sjlendman.blogspot.com http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=8477

Chelo Ramos es miembro de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, la traductora y la fuente.