ACUERDO NACIONAL POR EL PUEBLO

La esencia que mueve el conflicto colombiano es la lucha entre quienes están del lado de las grandes mayorías, contra una excluyente minoría que detenta el poder y tiene muy claros sus intereses y ataduras al imperialismo mundial, enemigo acérrimo de los pueblos.

Por ello es indispensable tomar partido, sin caer en sectarismos ni ser excluyentes, pero no hay dudas que debe precisarse de qué lado se está en la contienda.

Es urgente convocar y organizar un Acuerdo Nacional para la lucha, con la fuerza de todas las organizaciones populares, que ellas sean representadas por sus auténticos dirigentes y éstos en alianza con sectores medios, sepan interpretar el interés popular y de Nación, de tal manera que sea esta la esencia de dicho Acuerdo.

No puede irse más allá si de verdad se encarna una posición política con sentido de lucha popular, de cambios importantes y de una perspectiva política y social, que proyecte un Nuevo Gobierno de Nación, Paz y Equidad.

Un Acuerdo Nacional donde hegemonicen las organizaciones y partidos oligárquicos, es repetir la historia del mal llamado Frente Nacional de la década del 50, que le resolvió los problemas a la oligarquía y se propuso cerrarle el paso a las luchas populares.

Cuando la jornada electoral deja de ser una contienda por el poder y se vulgariza en aspiraciones individualistas o de grupo, sin arraigo popular, se cae en el terreno de la politiquería que tanto daño le causa a la lucha política del pueblo, haciéndole flacos favores a la clase dominante.

Es verdad que el conflicto social y armado ha llegado a niveles insospechados de degradación. No dudamos en otorgarle al Estado y sus gobiernos una altísima cuota de responsabilidad, entre otras cosas porque su esencia violenta lo lleva a actuar de esa manera, asunto que no ponen en duda los analistas que con seriedad estudian la realidad colombiana.

Lo anterior no niega la responsabilidad de la insurgencia ni la de las fuerzas de oposición. Pero para salir de esta encrucijada, no podemos borrar las fronteras entre izquierda y derecha, porque esa conciliación lejos de superar la crisis existente, le abriría un espacio de recomposición a la clase gobernante y vendrían nuevas derrotas para el pueblo.

Hoy las consignas de “unidad popular contra la oligarquía”, agitadas por Gaitán hace más de sesenta años y por Camilo Torres, los dos más grandes dirigentes populares de nuestro tiempo, están a la orden del día.

El ELN, continuará su alzamiento en armas. A la vez que corrige sus errores, se reafirma en sus convicciones y espíritu de lucha.

Reconocemos al movimiento popular de oposición que no claudica ante el Terrorismo de Estado. Estamos convencidos que las conductas represivas y criminales de los gobiernos de turno solo desaparecerán cuando la organización popular en su legítimo derecho a organizarse y luchar, rompa las imposiciones que le mantienen sus enemigos.

Junto a la lucha firme y decidida del pueblo, el ELN le otorga mucha importancia a la solidaridad de los pueblos y gobiernos del mundo, en particular a los del continente, en su respaldo al camino de justicia social, democracia y socialismo para los colombianos.

Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN)
elndecolombia@yahoo.fr
http://www.eln-voces.com
http://www.patrialibre.org

¡De la Resistencia al Poder Popular!
¡Siempre junto al Pueblo!
¡Ni un paso Atrás…Liberación o Muerte!