Grandes dudas sobre misión francesa en Colombia
Fausto Triana


París, 4 abr (PL) De buenas intenciones…, reza un conocido refrán popular que casi literalmente pudiera aplicarse a la misión humanitaria lanzada por Francia en Colombia para obtener la liberación de retenidos en manos de la guerrilla.

Casi literalmente, porque aunque cueste decirlo y resulte bastante lamentable, hay también detrás de toda la operación propuesta por el presidente francés, Nicolás Sarkozy, un interés mediático y un golpe de efecto ante la opinión pública.

Si hay un punto de coincidencia en todo el mundo es respecto a la necesidad de solucionar el conflicto interno colombiano y que pueda darse la puesta en libertad de los retenidos de las FARC y el intercambio humanitario con el gobierno de Alvaro Uribe.

Empero, parece evidente que predomina la falta de sinceridad absoluta y transparencia y como suele comentarse, no bastan las buenas intenciones de países europeos en la idea de convertirse en mediadores de un problema con raíces históricas.

Meses atrás, durante una visita oficial a Francia, Uribe presentó ante la prensa dos ideas bajo el supuesto de allanar los caminos de pacificación del conflicto. La primera de ellas, enviar a las selvas una misión médica para el auxilio de los rehenes.

La segunda, crear un dispositivo con la iglesia católica colombiana y la Cruz Roja Internacional listo para facilitar conversaciones con las FARC en una zona despoblada del territorio suramericano. Ninguna de las dos se antojaba realizable.

Una lógica simple señalaba que para progresar en un asunto que concierne a por lo menos dos partes, deben existir pronunciamientos de ambas. Las FARC jamás aceptaron esas iniciativas.

Ahora ocurre algo similar. El jefe de Estado colombiano consideró en días recientes liberar prisioneros de las FARC si los insurgentes entregaban de alguna forma a sus retenidos. Francia enseguida se declaró dispuesta a recibir a los rebeldes.

A partir de ese instante se desató una ola de rumores, incluidos detalles sobre el deterioro de la salud de la franco-colombiana Ingrid Betancourt. París instaló un avión con equipamiento médico en la Guayana Francesa, sin efecto alguno.

Grupos de solidaridad con Ingrid Betancourt aquí aumentaron sus acciones, un comunicado filmado en vídeo de Sarkozy dirigido a Manuel Marulanda, y por último, una delegación de funcionarios franceses, con el respaldo de España y Suiza, se trasladó a Colombia.

Espera contactar con la guerrilla en las selvas y lograr, si no la liberación de los prisioneros, al menos atención médica esmerada.

Desafortunadamente son pocas las probabilidades de éxito de la misión. Fuentes de las FARC citadas por la prensa en Colombia, ya calificaron la actitud de Sarkozy de “ingenua”, al tiempo que rechazaron cualquier perspectiva de canje en estos momentos.

Sencillamente si uno de los actores del conflicto no está de acuerdo, soñar con un paso de esa índole sirve únicamente para alimentar la voracidad mediática del sensacionalismo.

En cualquier caso, los deseos de la mayor parte de la comunidad internacional son que se logre una solución al tema y que en un futuro cercano Colombia alcance los objetivos de paz tan anhelados por su población.

lma/ft