En las fauces de la trampa
Por Xavier Padilla.


Si Chávez sale con méritos del canje humanitario, Uribe pierde. Si Uribe pierde, pierde el imperio y gana la revolución bolivariana, asícomo ganan las FARC.

Si las FARC ganan, lo cual se consigue si Uribe se ve obligado a negociar oficialmente con ellas, cambia para siempre latinoamérica.

Ahora bien, todo depende de la salvación o no salvación de Ingrid Betancourt.

Si no se salva antes del posible canje, dirán que es por culpa de las FARC, habiéndola en principio secuestrado. En ese caso gana el imperio, quien entonces irá por Chávez, aliado de las FARC y supuesto dictador-narcopresidente de Venezuela.

Pero si se salva Betancourt, adiós tendrá que decir el imperio a su ansiado venepetrol y a su popular blancolombiana. Fin de un proyecto hegemónico, término de comercio genocida.

Betancourt es también la salvación para Sarkozy, cuya popularidad está por el suelo desde los primeros meses de su mandato, a pesar de haber sido elegido con buen porcentage.

Pero Sarkozy es el amigo de Bush, o mejor dicho, ha sido ayudado por éste a llegar al poder, y por lo tanto el presidente galo tiene una deuda. Acaba de complacer al imperio aprobando reforzar la presencia militar francesa en Afganistán. Lo ha hecho para ganar -piensa- cancha por el otro lado, el del canje. Un canje que si bien lo convertiría en héroe frente a la conmovida opinión francesa (quien diariamente llora a moco suelto el estado de Betancourt), es contrario a los intereses del imperio. Para éste el gesto de Sarkozy en Afganistán no pasa de ser simbólico, es decir, insuficiente. ¿Qué diablos puede interesarle al imperio comprender la crucial importancia del canje para Sarkozy?

Tanto lo entiende, como poco le importa.

¿Cómo importarle, cuando se encuentra de por medio una recompensa tan descomunal -y obscena- como el petróleo que hay en Venezuela?

Por ello, no exageraríamos al decir que de la situación actual de este conflicto depende el curso de la historia planetaria inmediata.

El imperio es pragmático. Su lógica, matemática. Su cálculo, infalible. Recordemos con Chávez: “no subestimemos al imperio”.

La salida más segura para el éste es incuestionablemente la eliminación física de Chávez. Un hecho que, desde un punto de vista práctico, es fácil de lograr. No sólo existe en nuestra contra la cómoda y dócil opinión mundial, cuyo objeto de consumo diario es la campaña de desinformación voraz contra Chávez, directamente orquestada por las élites mundiales del poder financiero globalizado y cuyo centro incuestionable radica en EEUU. Existe también una bien nutrida oposición nacional que serviría, a post mortem, como una principal fuente de propaganda pseudo libertaria, inundando el planeta con la mayor cantidad de mentiras que jamás éste haya visto circular en su faz. Luego está el poder tecnológico que ostenta el imperio, y con el cual lleva a cabo sus crímenes sistemáticos en cínica dulzura.

Trabajo fácil, pues, para el imperio. Dirá su lógica…

Una lógica lógica, cabal y redundante. Pero confiada y por lo mismo… susceptible de “estrellarse” contra el mundo real. Algo que culturas menos hollywoodienses hemos aprendido a constatar. Pero gracias a ello mismo no debemos ser también… tan confiados.

Esta es la tercera vez que advierto que todo ha sido una trampa y que frente al planteamiento del canje humanitario había que haber reaccionado mediante la exigencia, por parte del Estado venezolano y del mismo Chávez, de condiciones directas al imperio. Pero ya es demasiado tarde. Aunque no hemos llegado aún al desenvolvimiento de los hechos, estamos metidos en la trampa y sólo nos resta ver cómo hacemos para lograr salir victoriosos de ella. Pues en última instancia, lo bueno de las trampas es que se pueden (aunque sólo en
raras ocasiones) revertir contra sus ventajosos dueños.

Las FARC lo han advertido, el imperio busca a Chávez. Simplemente no olvidemos que también nosotros lo buscamos a él y que gracias al paradigma bíblico de la guerra asimétrica, donde el mítico David derriba al gigante Goliath, el mundo puede llevarse una gran sorpresa.

La incomparable intuición de Chávez, como podemos ver, comienza a despertarse. Poner en tres y dos a Sarkozy, quien no conoce el beisbol, al invitarlo a hablar antes que nada con su patrón Bush, no es un hecho menor. No cualquiera logra montar en un avión de un solo golpe a un presidente francés. Lástima, sin embargo, que este presidente haya decidido “volar” sin haberse atrevido a hablar, como Chávez le indicara, con su jefe Mr Danger.

Cómo lavarse las manos diciendo “yo lo intenté”. Un juego político más para él, mientras alguien agoniza en la selva.

xavierpad@gmail.com
http://www.myspace.com/xpadilla