Cumbre de Bucarest ratifica contradicciones entre Rusia y Occidente
Jorge Petinaud

Moscú, 5 abr (PL) Agudos antagonismos en las relaciones de Moscú y Occidente perduran hoy tras la participación del presidente Vladimir Putin en el Consejo Rusia-OTAN al más alto nivel esta semana en Bucarest.

Durante la visita de dos días, el estadista explicó infructuosamente las discrepancias entre el Kremlin y la alianza por el despliegue de elementos del sistema de defensa antimisiles (DAM) de Estados Unidos en Europa del Este.

Asimismo, se refirió a la amenaza para la seguridad nacional que representa la expansión hacia el este de la agrupación noratlántica y el Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), aún no ratificado por los miembros del bloque.

El mal precedente creado por la independencia unilateral de Kosovo y la violación del Derecho Internacional que ese hecho significa ensombreció como trasfondo el diálogo entre las partes contendientes.

Los tirantes nexos entre Moscú y Bruselas los evidenció vísperas del encuentro el secretario general de la alianza, Jaap de Hoop Scheffer, al mencionar como “inútil retórica antioccidental” las críticas que pudiera contener el discurso de Putin en Bucarest.

La OTAN es un bloque militar, y como tal debe proceder con mesura, advirtió el líder ruso al intervenir en la reunión durante la jornada de clausura.

En sus palabras ante los gobernantes de las naciones miembros de la alianza noratlántica, el jefe del Kremlin reiteró que Moscú responderá con las “medidas pertinentes” a la aproximación hacia sus fronteras de las fuerzas de ese bloque.

Al valorar los cambios que se operaron en el país eurasiático en el sexenio transcurrido desde la anterior reunión del Consejo, el estadista resaltó que la Federación se convirtió en una contraparte fiable y estable.

Putin reconoció progresos hasta llegar a ser más maduras las relaciones entre Moscú y la OTAN, a pesar de las dificultades existentes, y recomendó no dramatizar sobre el tema.

Por su parte, el ex primer ministro y titular de Asuntos Exteriores de Rusia, Evgueni Primakov, sostuvo que no se deben forjar vanas ilusiones por los resultados de la Cumbre atlantista de Bucarest.

Georgia y Ucrania no fueron invitados a unirse al Plan de Acción para la Afiliación a la OTAN, pero Rusia tampoco puede sentirse vencedora, alertó el veterano politólogo.

Es obvio que se presta oído a la voz de Moscú, pero lo sucedido en Rumania no pone cruz y raya a la aspiración de Tiflis y Kiev de unirse a la alianza, agregó Primakov.

El presidente George W. Bush reiteró con claridad su apoyo a la admisión de Georgia y Ucrania en el tratado noratlántico, y de esa forma ha fortalecido mucho la posición estadounidense entre los círculos gobernantes de esos países, concluyó el ex primer ministro.

De otro lado, el politólogo Andranik Migranian recordó que la OTAN se amplía hacia focos donde se concentran abundantes recursos como la Federación Rusa y el espacio post soviético.

Se trata de una lucha geopolítica por el control de las riquezas del planeta, argumentó en un debate televisado.

Ante las cámaras del Primer Canal, Migranián explicó que Washington y sus socios de Bruselas hacen una selección de los futuros aliados sobre la base de la posición estratégica de algunos países.

En el caso de Ucrania, afirmó que interesa sobre todo su ubicación en el centro de Europa y sus fronteras en el flanco sur occidental de Rusia.

Sobre Georgia, el experto dijo que busca respaldo en la alianza noratlántica con el propósito de resolver los conflictos con las repúblicas rebeldes de Abajasia y Osetia del Sur.

El vice jefe de la bancada del mayoritario partido en la Duma estatal (cámara baja) Rusia Unida, Serguei Kokoshin, señaló que Moscú debe seguir la estrategia del fortalecimiento de las posiciones políticas, económicas y diplomáticas.

En adición, el experto en temas políticos Viacheslav Nikonov advirtió que la OTAN es la maquinaria militar más grande del mundo, por lo cual representa una seria amenaza global.

Recordó que ese bloque estuvo presente en la guerra y ocupación de Iraq, así como en el otro punto de conflicto, Afganistán.

Por lo mismo, el acercamiento de esta fuerza a las fronteras de la Federación representa una seria amenaza para Rusia, y tratándose de Ucrania y Georgia un peligro para la misma existencia del país eurasiático, concluyó Nikonov.

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