Cristianos socialistas
Bruno Renaud .

¿ Qué significa ser socialista en América latina? Dejemos de lado las referencias precisas a la filosofía o la historia política. Ser socialista es buscar “justicia, solidaridad, igualdad”. Estas fueron las propias palabras del papa Pablo VI, en los años 70. Sin embargo, ¡cuánto cuesta ser de tendencia socialista en la Iglesia, y muy especialmente en la Iglesia de hoy! Hasta los socialistas más insospechablemente cristianos encuentran un muro de seda, típicamente eclesiástico, para significarles la profunda hostilidad de la institución eclesial.

Los años 60 y 70 del siglo pasado parecían más propicios a esta opción de marcada fidelidad al Evangelio de Jesucristo. El giro hacia la “derecha” que ha dado la sociedad globalizada a partir de comienzos de los años 80 se debe a dos factores principales, que han actuado en connivencia: el primero fue el triunfo político (que no social ni económico) del proyecto capitalista y su filosofía de la vida, los cuales encontraron en el presidente norteamericano Ronald Reagan, más que un teórico, un excelente jinete o comunicador social. El segundo fue la llegada al poder pontifical del papa Juan Pablo II, cuyo carisma excepcional facilitó la aceptación de las tesis más conservadoras, aun a nivel social, en el seno de la Iglesia y de toda la sociedad.

“He llegado hoy y aquí a convencerme de que la fe y mi búsqueda de la justicia encuentran en la opción socialista un modelo más acorde con estas aspiraciones que en los otros modelos que conozco. Tomar pretexto de (los errores del socialismo real) para justificar nuestro pacto con los opresores en la sociedad capitalista, en Venezuela y en América Latina, es convertir la religión en alcahueta de los opresores”.

“La mayoría pobre de América Latina es profundamente cristiana”; optar por ella, “esto es socialismo”. Y es también Evangelio.

Tomo estas palabras del folleto Cristianismo y socialismo, del padre Luis Ugalde, actual rector de la Ucab, editado por el Centro Gumilla hace unos 30 años. Por motivos que desconozco, el padre Ugalde ya no defiende las mismas ideas, pero su escrito no ha perdido actualidad, frente a un mundo capitalista cada vez más salvaje e inhumano.

Sacerdote de Petare