Metras en el Curriculo
María Cecília Valecillos


Hace poco, el exitoso presidente de una importante corporación explicaba las bases filosóficas del sistema de asignación de mesada en su familia: el disponer de una mensualidad le enseña a los niños disciplina y les cultiva la capacidad de ver mas allá del hoy, pero igualmente importante, acotaba, es que cuando su hijo se quedaba corto de reales, le pedía prestado a su hermana, con lo cual quedaba prácticamente «en sus manos» y ambos aprendían que el dinero significa poder sobre otros. ¡Tronco de aprendizaje!

Más recientemente, una articulista venezolana con una envidiable capacidad de síntesis describe su filosofía para la crianza de ciudadanos exitosos y aptos para conquistar al mundo en un: «rúchale las metras a tu
compañero/a». Difícil construir una frase más gráfica e ilustradora sin usar plastilina.

Por ello se horroriza esta madre ante la idea de que el nuevo Currículo del Subsistema Educación Primaria Bolivariana* pueda enseñar a los inocentes niños a jugar metras sin el aliciente de acumular las bolitas de cristal. Ella, sofisticada, estudiosísima y con cara de ruchadora universal de metras y metricas, no se imagina un mundo en el que un niño pueda sentarse a jugar metras sin el incentivo de poder dejar a su compañerito de juegos, de estudio y de merienda sin metras, porque sólo despojando al otro y aumentando su patrimonio, sabrá el niño que ha triunfado y será aplaudido por sus devotos padres, sembrando al mismo tiempo en la niña vencida (por torpe o por quedada) la disposición a practicar, practicar, practicar, no para disfrutar de un juego de destreza, sino para resarcirse, con creces y más, del despojo sufrido. Sin mostrar traumas, eso si, que aquí todos somos muy decentes y educados.

¿Quién necesita juegos, solidaridad, alegría? Lo que necesitamos es uñas bien afiladas y una bolsa bien grande para meter las metras que le quitaremos al más tonto, como dice mi mamá.

Ruchar a toda costa y dominar al hermano a través del préstamo innecesario. ¿Ideología yo?