Poder Mediático
Por Julio Escalona


La democracia, viene siendo sustituida por un poder totalitario que va sometiendo lo público a lo privado. El totalitarismo estatal que tuvo y tiene gran impacto, va siendo dejado de lado por esa vasta construcción dictatorial que hoy tiene al gobierno de EEUU como instrumento. La más feroz alianza de corporaciones internacionales, con una ciencia y tecnología al servicio de un aparato militar y policial, apoyado en una poderosa red mundial de “comunicación” al servicio del capitalismo globalizado, que se va apoderando del inconsciente colectivo e individual, imponiendo el terror para que prospere el dios del dinero.

La realidad siempre ha sido una construcción social, cuyo contenido y sentido depende de quién controle los sistemas de mediación entre nosotros y la vida que vivimos; nosotros y la producción de la vida; nosotros y la naturaleza, nosotros y Dios, entre yo y los otros, entre yo conmigo mismo, con los valores que profeso. Hoy los sistemas de mediación son controlados por un poder transnacional que abusa y dispone.

Es una guerra de carácter cotidiano que ha invadido nuestra intimidad, nuestra cotidianeidad, nuestros deseos, nuestros sueños, nuestro cerebro.
Se nos aleja lo cercano, rompiendo nuestros vínculos con el entorno inmediato.
El bombardeo informativo genera confusión, como una maraña de hechos a los que sólo el mediador les da sentido. También genera olvido. Los hechos se disuelven y superponen en la memoria.

La realidad es fragmentada y se hace muy difícil captarla en su totalidad, en sus interrelaciones. Es la manipulación. Una razón distorsionada y unos sentimientos pervertidos, van determinando que aceptemos como verdad, aquello que las corrientes fascistas van creando. El egoísmo, el individualismo y los más bajos instintos son estimulados. Entonces, la tortura, las cárceles clandestinas y los bombardeos genocidas o son una necesidad o los “ignoramos”. Es la cultura criminal, del silicón, del fetiche.

Ante la crisis de los partidos y las redes populares, se impusieron las redes y verdades mediáticas, lo individual sobre lo colectivo. Pero si el ejercicio de la política lo recupera la población, y la calle, la esquina, la fábrica, la escuela vuelven a ser eje de la política, esa realidad terminará imponiéndose a la mediática.