EE.UU: una economía entre trucos y mentiras
Rafael Contreras

La Habana, PL, para RIA Novosti. Falsas esperanzas, engaños y trucos de números son algunos de los elementos utilizados por el gobierno de Estados Unidos para ocultar la grave situación económica que atraviesa esa nación, afectada por una crisis crediticia e inmobiliaria.

Desconociendo que los conceptos económicos son categorías que no se pueden modificar, el presidente George W. Bush trató nuevamente esta semana de restar importancia al empeoramiento de varios indicadores fundamentales para medir la salud de la economía nacional.

Poco después de un encuentro con su secretario del Tesoro, Henry Paulson, Bush expresó que «es cierto que la situación económica pasa por momentos pesados, pero no es para que perdamos el sueño».

«Mucha incertidumbre», dijo también la semana pasada, al intentar sintetizar la situación. «Existe un camino tempestuoso, pero la economía de la nación sigue fuerte», afirmó a medida que la crisis se profundiza.

Su estrategia por bajar el perfil a lo que algunos en Wall Street ven como la peor amenaza al sistema financiero mundial desde la Gran Depresión, ha generado nuevamente preguntas sobre su capacidad para ejercer liderazgo durante una gran crisis.

Algunos de sus críticos lo han acusado de estar en un estado de negación sobre la gravedad del problema, que comenzó hace unos ocho meses con la desaceleración del mercado inmobiliario y que rápidamente se extendió al renglón de los créditos y en conjunto a la economía nacional.

«No hay, ni habrá recesión, porque la economía de Estados Unidos es fuerte y saludable», enfatizó Bush.

Sin embargo, el ex presidente del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos Alan Greenspan, considerado por los expertos un gurú de la economía norteamericana, aseguró que el país está al borde de la recesión, si es que ya no lo está.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con sede en Paris, informó al cierre de esta semana en un boletín, que pronosticó un crecimiento para Estados Unidos del 0,1 y un cero por ciento para el primero y segundo trimestres de este año, respectivamente.

Subrayó que «la economía estadounidense se estanca cada semana».

Técnicamente, la recesión queda determinada por dos trimestres consecutivos con un crecimiento negativo del Producto Interno Bruto. Ello significa que, oficialmente, la recesión sólo se comprueba al menos seis meses después de que comience.

Para una mayoría de los ciudadanos, la recesión ya está en las calles de muchas ciudades norteamericanas. En una encuesta hecha pública por la televisora CNN el lunes, el 74 por ciento de los estadounidenses así lo afirmaron.

También lo cree el 70 por ciento de los 55 expertos en economía consultados la semana pasada por el diario The Wall Street Journal.

Las cifras son claras: la economía creció solo un 0,6 por ciento en el último trimestre de 2007, la inflación está en el cuatro por ciento y solo entre enero y febrero de este año se perdieron mas de 95 mil puestos de trabajo.

De igual manera, en febrero los desahucios crecieron un 60 por ciento en relación con igual periodo de 2007.

El Departamento de Comercio señaló que solo en los dos primeros meses de este año se construyeron en Estados Unidos un cinco por ciento menos de viviendas respecto a la misma fecha del año pasado.

«Estamos ante el problema económico más serio que tuvimos en mucho tiempo, mucho peor que en 2001. Esta ya es la recesión de Bush», afirmó el senador demócrata Chuck Schumer.