No quiero tener nada que los demás no puedan tener
Odorico Ribeiro

Un día, el hombre será inteligente. Socialista por supuesto, pues la inteligencia pasa por allí. Uno es condición del otro y viceversa. Son inseparables, no pueden vivir uno sin el otro. ¿Nos falta para llegar allí? Por supuesto que nos falta. De ahí la importancia de Chávez, quien ha roto de un solo manotazo una serie de prejuicios que estaban incrustados en nuestra sociedad y ha empezado un discurso de amor al próximo, de fraternidad, de solidaridad y de perdón. El tiempo se ha dividido en dos épocas. Surge, poco a poco, nuevos tiempos.

Un día, el hombre será inteligente. Sólo entonces, él podrá amar al próximo y ser “humano”. Sólo entonces, podrá disfrutar de todas las bellezas que tenemos dentro de nosotros. Sólo entonces podrá mirar al trabajo con otra visión, una visión opuesta a la que la hemos tenido a lo largo de nuestras vidas. Trabajo ya no significará quince y último. ¿Nos falta para llegar a eso? Por supuesto que sí, nos falta. La cultura que nos inculcaron es otra, promueve la competencia, la envidia, el odio y un poco de todo eso a que llaman pecados capitales.
Un día, el hombre será inteligente. No necesitará de cuidados extras para filtrar lo que oye, ve o lee por ahí. No habrán metáforas ni mentiras. ¿Aun falta mucho para eso? Muchísimo, obviamente. Basta con que estudiemos un poquito, el caso de los medios privados venezolanos. Y de todo el mundo, seamos justos.
Un día el hombre será inteligente. Para ello debemos seguir el ejemplo de Chávez y trabajar lo más que se pueda, con la humildad de quien conoce el momento histórico en el que nos encontramos. Comprender el real significado e importancia de la unidad. Disculpen pero eso hay que repetir: comprender el real significado e importancia de la unidad. Apoyar y participar con coraje en la construcción del PSUV, es consecuencia directa de la comprensión de esa afirmación.
Un día, el hombre será inteligente. Y ya no se dejará engañar por quienes quieren sutilmente, llegar hasta sus mentes para mejor dominarlo. Ya las iglesias y las religiones estarán limpias de toda falsedad. Ya las máscaras, todas, se habrán caído.
Un día el hombre será inteligente. La violencia y los violentos se marchitarán, no podrán soportar lo inoportuno de su existencia. No podrán resistir a la invitación de una sociedad libre, compuesta de seres que caminan hermanados.
Un día el hombre será inteligente y será dueño de todos sus sueños, de todos sus amores. Y sólo entonces, el hombre podrá decir para sí mismo: “No quiero tener nada que los demás no puedan tener”.