Boves (X parte): Urica
Arnulfo Poyer Márquez

Palabras del autor de estas diez entregas:

Hasta aquí la paciencia de haberme soportado, pero tienen un humilde precedente en su cyberteca, unas propuestas, no serán las únicas para que obtengan divisas que necesita este importante medio cyber, supongo yo que son gajes del jurásico arrastrados hasta este proceso, pero sinceramente creo que no han sido vistas TODAS las alternativas que pueden sostener a ese medio que no sean las puras colaboraciones, lo que me parece una postura fofa por decir lo menos a estas circunstancias que se requiere de audacia e innovación de las estrategias. Confieso que desde el capítulo IV sobre La Victoria que envié no menos de 4 veces, me sembré de suspicacia y por qué no, decepcionado de la manera como llevaron estas entregas sin NI UNA LETRA ENVIADA A MI BUZÓN que explicara cuál era la irregularidad. A pesar de lo humano que requieren estos momentos, pareciera que son robots que jamás tienen ese trato con los usuarios. Les dejo el último capítulo de Boves, próxima entrega un artículo sobre la bibliografía implementada. No los fastidio más, después de todo me cuesta un mundo bajar del páramo (no tengo pc) los días que puedo para dedicar a mis hermanazos de sangre chavista y socialista, las semillas que porto. Por un cambio integral en nuestra cultura, los abraza (aunque no lo crean), sinceramente,

apoyerm.


DESTITUCIÓN

El día 13 de agosto llegó Bolívar a Barcelona. Se hicieron algunas pesquisas pero no había elementos como para resistir al asturiano, de modo que continuó a Cumaná con la cola de la emigración y sus 300 hombres. El 24 llegó a la hija del Manzanares. Al día siguiente se celebró un consejo de guerra presidido por Mariño; algunos fueron del parecer que se evacuara a la ciudad; otros que se resistiera, pero bajo las órdenes de Ribas como comandante en jefe y su segundo, Manuel Carlos Piar, despojándoseles las autoridades que hasta ahora ostentaban Bolívar y Mariño. Hubo vivos altercados. El consejo terminó con el desconocimiento de ambos generales y en segundo lugar, desocupar de militares a la ciudad. Casi se les amotina Cumaná, que veía que se los abandonaban a merced del asturiano.
La voz se corre que viene Morales, creándose un pánico en la población que empezó abandonarla por distintos puntos. Los militares, unos se van a Carúpano, otros a Maturín. Era falsa la alarma, dado que el jefe sanguinario se restablecía en Urica del millar y medio de heridos que le asestaran los mártires defensores de Aragua. La especie la había soltado un mercader italiano de apellido Bianchi, que había hecho ciertos servicios a la República, quien dentro de la escuadrilla que levaba anclas, de su propiedad, traía resguardados los tesoros en alhajas y reliquias de las iglesias que habían recolectado los republicanos, ¡28000 onzas de plata! Bolívar estaba a cargo de ese tesoro, no le quedó más remedio que tomar una embarcación con Mariño, Azcue y algunos hombres para capturar al astuto y traidor pirata. En aguas de Margarita lo alcanzaron, pero no pudieron desembarcar porque Piar no se lo permitió a punta de cañonazos desde la orilla. Bolívar, Mariño y Bianchi convienen en que se lleve una tercera parte de las riquezas, más una nave que los llevará a Cartagena como pago de todo, y salvan las otras dos partes. Los jefes republicanos como buenos patriotas empero, deciden bajar a Carúpano y continuar la lucha aunque no sea ya desde la dirección que mantenían.
El 3 de septiembre atracan en el puerto oriental. De inmediato fueron hechos prisioneros porque Ribas había publicado un decreto de proscripción en su contra por haber abandonado sus puestos en aquellos momentos; el pueblo también estaba en su contra. Sin embargo la perspicacia de ambos oficiales logró ganar empatía con alguna tropa, que a su amparo, fueron liberados en la madrugada del 8 de septiembre, y partieron a Cartagena, dando por finalizada la gesta de ambos brillantes oficiales en aquel Año Terrible de 1814 en Venezuela.

MATURÍN

Morales después de rehecho sus efectivos, reclutó plazas de relevo y reunió otros 7000 listos para terminar con las reliquias derrotadas de los rebeldes que restaban. Maturín, considerada entonces el baluarte más importante de oriente en cuanto a recursos humanos y pecuarios, pues toda su comarca fue decididamente republicana desde que los sanguinarios Cervérix y Fernández de La Hoz, diezmaran su población entre los años (18)12 y 13, será ahora la protagonista de un hecho heroico sin precedentes.
Por su lado Bermúdez pudo rehacer también durante ese lapso sus 1300 hombres, de los que sólo 300 eran los infantes de Valdez. Al llegar Morales a las afueras de Maturín el día 8 de septiembre, intimó la rendición a los escasos defensores; los rebeldes lo desoyeron con una carga de fusiles. La lucha fue infructuosa en cuatro días de intento de abordarla, la rabia del jefe canario aumentaba con la caída diaria de sus hombres. Imposible entrarle a Maturín que no era La Victoria o Aragua de Barcelona. Pues en la madrugada del 12 DE SEPTIEMBRE DE 1814, tras un vivo ataque de fusilería desde los parapetos, salieron los lanceros en una hábil acometida, pero suicida, que si no lograban romper el orden con la sorpresa, serían envueltos y todo se acabaría allí prácticamente. Sucedió que el enemigo intentó hacerles frente, pero la feroz embestida atravesó al campo enemigo, volvieron caras y en piquetes atropellaron lo que encontraron. Se hizo un esfuerzo de socorrer a los atacados y por la otra puerta salió la reserva con infantes, rematando las espaldas. El pánico hizo el resto. 3000 hombres perdió Morales, a punto de ser atrapado ese día glorioso para la causa. El acopio fue fenomenal: 7000 caballos, 900 de ellos ensillados, 2 mil y pico de fusiles, infinidad de cartuchos, dos piezas de a cuatro, 800 reses, dinero y la correspondencia militar: Monagas, Zaraza, Sedeño, Valdez y Bermúdez lo hicieron posible, oxígeno para compensar la agonizante república.

BARCELONA Y CUMANÁ

Para el momento, Ribas estaba en Cariaco reclutando hombres para el servicio de la causa. Reunió 1200 plazas; dejó a Piar 800 hombres, dándole órdenes precisas de aumentar el número con cumaneses y emigrados, evacuar la ciudad y encaminarse a Maturín. Mientras, el asturiano, al abandonar a Caracas, se internó nuevamente al Alto Llano para hacer inventario de lo que veía ya seguro en sus manos, el territorio venezolano. Un roce que obtuviera en su relación con el general Cagigal, crearía un caldo de cultivo en contra de éste que podría crecer si Boves se hacía totalmente del territorio, fue el nombramiento de Boves como coronel de la corona española. La irónica respuesta demostraba la burla con que fue recibido su “ascenso”: “General Cagigal, yo mismo he hecho coroneles”, le respondió, con lo que mandaba a callar al Capitán General.
Dicen que el oficial curazoleño ambicionaba la comandancia de Ribas, rumor desprendido de su desobediencia a la primera orden que recibía del frigio caraqueño, pues su proceder inexcusable cambió de planes a Boves, que no tenía planes sobre Cumaná, sino reunirse con su segundo, bastante maltrecho en Urica; al enterarse que Cumaná lo esperaba, no iba a marchar al sur con un enemigo a retaguardia. Piar para ese momento había reunido 2000 hombres.
El día 10 de octubre arriba Boves a Barcelona con 5000 hombres donde realizó las mismas prácticas de Valencia, aunque de manera más salvaje, teniendo en cuenta que los barceloneses y emigrados estacionados creían que su apetito de sangre había desaparecido. Boves mandó hacer un agasajo, hizo bailar a las mujeres de patriotas, a las de los emigrados al compás de la música, esta vez ejecutada por caraqueños. A una orden, la soldadesca dio rienda suelta a sus impulsos, descuartizaron a los músicos…
Dos días después partía el asturiano rumbo a la protegida del Manzanares.
El día 16 DE OCTUBRE DE 1814, llegó a Cumaná. Piar la había fortificado, esperando a su enemigo a la entrada, en la sabana del Salado. El asturiano, animado por nuevos combates, no le dio tregua desde la primera carga, con la que pudo romper las primeras defensas. Acto seguido, entró su jauría sedienta de sangre, que aplastó la insolencia de Piar y en menos de una hora de combate, pasaban a cuchillo a los defensores. Los mismos cruentos hechos, ensañamiento sin límites en iglesias y casas. Las hermanas menores del futuro mariscal de Ayacucho prefirieron suicidarse lanzándose al vacío desde los balcones, antes de que las tocaran. La casa fue quemada, como otras tantas. El mismo valse del “Piquirrico” en el baile de Cumaná haciendo estragos entre las mártires, que después correrán con la misma suerte de los maridos, fuesen militares o indiferentes.

LOS MAGUEYES

Bajo la terrible responsabilidad de la sangre inocente vertida en Cumaná, Piar fue recibido con la hosquedad reconviniente de sus camaradas, pues los republicanos se habían hecho de una poderosa fuerza de más de 6000 hombres. Sin embargo aún quedaban en Maturín 4700 descansados y bien equipados, con los que podrían atacar a los 3000 que le restaban a Morales y más tarde a los 4000 de Boves. Mientras éste bajaba a Maturín, los republicanos hacían lo mismo vía Urica.
Sin embargo otro hecho de insubordinación, prepara el touche maître de esta tragedia: Bermúdez nuevamente, se le alza a Ribas, replicándole que prefiere enfrentar a Boves de primero, que viene saliendo de los montes vía Maturín. Ribas se le opone, pues en los bosques quien tiene más ventaja es el asturiano. Dicen que Ribas cayó en desazón, al verse desobedecido y desautorizado de manera tan descarada, los sinsabores de agosto y septiembre, verse solo entre indisciplina que con Bolívar jamás conoció; tuvo que devolverse nuevamente a Maturín y esperar los resultados de Bermúdez, quien esperó al enemigo en las alturas formidables de Los Magueyes, el 9 DE NOVIEMBRE DE 1814.
Boves cargó fuertemente y fue repelido, pero sus hombres se acercaron más. Otra carga y también fue repelido, ya casi celebran el triunfo los orientales, cuando en eso uno de sus oficiales grita: “¡Cartuchos!”, llegando el clamor al campo contrario. Entonces Boves devolvió a los que venían repelidos y apoyado con el resto dio la tercera carga y pudo doblegar al terco Bermúdez, pues sin proyectiles, a los republicanos no les quedó otra que abandonar el combate y fugarse en distintas direcciones. La República fue vencida el año 14, más que por ambos jefes enemigos, por la discordia y caos de la hora final.

URICA

Quiso la suerte que por fin se reunieran Boves y Morales en Urica. El asturiano busca reorganizar su ejército, vestirlo, bonificarlo. Cualquier situación que se presentara, debían buscarlo allí, en Urica. En Maturín, definen qué hacer; unos prefieren esperar allí al asturiano, aduciendo que Maturín posee elementos para resistir y el acervo de haber derrotado a todos los más importantes líderes realistas. Otros como Ribas, piensan en buscarlo en Urica, y en un esfuerzo gigante, derrotarlo con la caballería experta que tienen. Prevaleció la opinión de Ribas, al que Bermúdez no hizo resistencia, dado su reciente fracaso… Analistas posteriores ven que la lógica militar mandaba la resistencia en Maturín, dada la inferioridad en que de nuevo habían caído los independientes.
El 2 de diciembre partieron en búsqueda del enemigo. Segundo de Ribas iba Bermúdez. Poseían 4227 hombres de ambas armas. Al avistarse desde lejos en ambos bandos explotó el mutuo encono. Era el 5 DE DICIEMBRE DE 1814. Se prepararon frente a frente. Ribas colocó a su infantería en el centro y con alas de caballería, a la derecha Monagas y a la izquierda la de Zaraza. El plan, única salida que les quedaba estaba en caer impetuosamente sobre ambas alas de caballería, romperlas y desordenarlas, para crear el pánico general, mientras la infantería completaba la victoria. Se ordena el ataque empezando por Zaraza con sus “Rompelíneas” sobre el “Tiznados” que manda Boves personalmente. Su numerosa legión no puede soportar el ataque, retroceden. La carga de Zaraza la realiza en zigzag para evitar un enfrentamiento de frente, se arremolinan los enemigos; la furia es tan indetenible que penetran hasta en el estado mayor de Boves, quien no puede dirigir el brioso alazán que días antes le obsequiara una rica lugareña y menos, puede evitar el rayo de un lanzazo en un costado que le quita la vida instantáneamente. Dicen que fue el propio Zaraza, otros que del lancero Pedro Martínez, lo cierto es que el ala derecha no pudo maniobrar como la de Zaraza, empantanándose en una ciénaga que no conoce, dándole chance a Morales para que le llegara de flanco, lo presionara y persiguiera hasta disolver su cuerpo. Zaraza por su lado, había ocupado parte de la población, persiguiendo enemigos, al verse sin apoyo, se devuelve al frente, pisoteando el cadáver del asturiano gritaba a los suyos “¡¡Se acabó la bobera!!” Pero el escuadrón de Narciso López lo rodea y lo persigue, nadie puede defenderlo. Se abre paso y deja en el campo a sus hombres caídos de la abrumadora mayoría de que fueron rodeados. La infantería que había adelantado, al verse rodeada de Morales, sucumbe y se disgrega. Ribas abandona el combate cuando ya no tiene soldados alrededor. Sucumbieron Paz Castillo, Miguel José Lanz, maestro de Bolívar, Pedro Salias, y no menos de 2000 hombres; por el lado del enemigo, 1200 hombres y con ellos, José Tomás Rodríguez, Boves, el Taita de Los Llanos. El “repele” de derrotados huye a Maturín. Son apenas 300 que al llegar Morales se dispersarán unos al extremo de oriente, otros al sur con Ribas.

15 de enero de 1815: Ribas es traicionado por su valet personal y atrapado cerca de Tucupido, donde será fusilado después de ser bárbaramente torturado por 15 días.

25 de febrero de 1815: Hace menos de un mes que ha llegado la flota española de 60 buques con casi 20000 hombres al mando de Pablo Morillo; están pasando revista a los hombres de Morales que está orgulloso de los suyos por el gigantesco periplo realizado. El estado desnudo de los llaneros crea un comentario entre los oficiales de Morillo: “Si estos son los vencedores, cómo habrán quedado los vencidos”, causando una gran risa entre los nuevos expedicionarios. Los venezolanos jamás quedarán como lo deseaba Boves, ser respetados por lo que hicieron, no por el aspecto, que no era sino efecto de la durísima guerra que aquí se entablaba. Ya llegará la hora de desertar. La República esperará pacientemente.

HOY ESTÁN CON NOSOTROS, PORQUE TODOS FUERON ENGAÑADOS.

Próxima entrega: Para leer a Bolívar y Boves, bibliografía básica elemental empleada en estas entregas