La Revolución Bolivariana Y la mujer del César
Por: Jorge Mier Hoffman

Según cuenta Plutarco en su obra «Vidas Paralelas», un patricio romano llamado Publio Clodio Pulcro, adinerado comerciante de Roma, estaba enamorado de Pompeya, la exuberante mujer de Julio César, cuya enigmática belleza estaba prohibida a la mirada de los hombres.


Tal era su fascinación por tan singular hermosura de la que todos hablaban, que en cierta oportunidad, durante la fiesta de Venus, la diosa del amor, a la que sólo podían asistir las mujeres, el romano entró en la casa del emperador disfrazado de músico, pero fue descubierto y condenado a morir comido por las fieras.

El amor de Publio y su desventura en las arenas del circo romano, se convirtió en un poema que se recitaba en todos los rincones del imperio

César angustiado por las noticias, reprobó severamente a su esposa Pompeya, a pesar de estar seguro de su inocencia, pero reclamaba el hecho de que su esposa estuviera en boca de la plebe bajo sospecha de infidelidad, al momento que lanzó una sentencia que con el tiempo se convertirá en un proverbio popular aplicado a los gobiernos principalmente:

“No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”

Simón Bolívar era un apasionado de la historia de Roma, cuyo libro favorito era “Los Comentarios de la Guerra de las Galias, escrito por Cayo Julio César”; y al igual que Julio César, Bolívar era un celoso gobernante, donde la eficiencia y la efectividad eran los baluartes de su Revolución Bolivariana, ya que no basta ser eficiente ni honesto; para el Libertador, los funcionarios de su gobierno debían ser efectistas; es decir, que debían parecerlo a la vista de todos, comenzando por sus propios parientes… Al respecto decía el Libertador:

“Yo no he colocado ningún pariente en los altos destinos de la República; pero vea usted como también he sido ayudado por los que los han desempeñado (…) No se me acusará de haber elevado y puesto en los altos destinos del Estado a individuos de mi familia; al contrario, se me puede reprochar el haber sido injusto para con algunos de ellos”
Simón Bolívar


Y precisamente en este punto radica el problema del Gobierno Bolivariano, cuya gestión eficiente y efectista está en la mira de la contrarrevolución a NIVEL MUNDIAL

Una gestión que, aunque nos disguste, necesariamente debe ser evaluada por los observadores internacionales, ya que la Revolución Bolivariana, como Modelo Socialista del Siglo XXI, se ha convertido en el contrapeso del capitalismo, y por consiguiente, en la esperanza de muchos pueblos del mundo.

Es el precio que debe pagar el Presidente Chávez al asumir el Liderazgo Bolivariano como modelo político de exportación, lo cual le exige ser como “La Mujer del César”: No basta ser honrado y eficiente, sino hay que parecerlo

Pero la responsabilidad de un compromiso del tal envergadura no se corresponde con los hechos: críticas, preocupaciones e inquietudes acaparan la atención sobre las obras de los alcaldes, gobernadores y ministros afectos al Gobierno Bolivariano, como los tres temas que cada día leemos, oímos y vemos por la prensa la radio y la televisión, expuestos de manera dramática por la oposición y en desesperanza por algunos compatriotas comprometidos con el proceso revolucionario, donde la respuesta de algunos funcionarios es como la de los tres monos autistas: no oigo, no hablo y no veo… Sencillamente no pasa nada..!

Al respecto lo que sí debemos hacer, es leer las consejas del máximo líder de este proceso ideológico, Simón Bolívar:

“Es deber de todo ciudadano vigilar sobre la legítima inversión de las rentas públicas en beneficio de la sociedad, y para el Gobierno nada será más útil ni más satisfactorio que corregir los abusos de la Administración… Que se acuse a cuantos cometen faltas y todo se corregirá… Yo seré el primero”
Simón Bolívar

Con 35 mil millones de dólares en Reservas Internacionales y poco menos de 26 millones de habitantes repartidos en 950 mil kilómetros cuadrados, con las mayores reservas petroleras del planeta, una costa envidiable de pesca hacia el Mar Caribe, selvas exuberantes, ríos caudalosos y todos los minerales del planeta, nos señalan que el problema de Venezuela no es económico… Entonces nos preguntamos:

Dónde está el problema que nos aleja de la felicidad que nos legó el Libertador en su modelo de Gobierno Socialista Bolivariano cuando dijo:
“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”
Simón Bolívar

Nuevamente volvamos la mirada hacia el Panteón Nacional donde reposan los restos inmortales del Padre de la Patria cuando nos alertó:

“Los códigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean, son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades. Hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados, constituyen la República”
Simón Bolívar

Ya no los advirtió El Libertador, la Revolución Bolivariana debe ser como “La Mujer del César”, y para ello necesita de hombres y mujeres profesionales y con vocación de servicio, como las únicas dos condiciones para ocupar un cargos en el Gobierno Revolucionario, tal cual lo advertía el propio Bolívar:

“El modo de hacerse popular y gobernar bien, es el de emplear hombres honrados aunque sean enemigos..! (…) Hombres virtuosos y hombres honrados son de los que me valdré para darle vigor a todos los ramos de la administración pública”
Simón Bolívar

Pero también la Revolución Bolivariana exige deslastrarse de los profesionales de la politiquería que heredamos del pasado, pero que justifican su incompetencia calificando de “Cuarta República” a todos los detractores del proceso…

Los “politiqueros revolucionarios” desbordan resquemos, aversión y antipatía a todo aquel que critica la gestión de un funcionario chavista, bien sea alcalde, gobernador o ministro… Su condición de “chavistas furibundos” les autoriza descalificar la crítica con el término de “Cuarta República”; en la presunción de englobar, con este calificativo, a la corrupción, la ineficiencia y el servilismo.

Y hoy en día, el término de “Cuarta República” se utiliza como un estigma del pasado para descalificar a todos los disidentes del gobierno

Pero lo cierto, es que la apatía, la corrupción, la desidia, la ineficacia, la indolencia, la incompetencia, la ineptitud, el clientelismo, el amiguismo, la camaradería, las barraganas, la opulencia mal habida, el vicio y la avidez de riqueza fácil, son aberraciones del Ser humano que no configuran un arquetipo que algunos llaman “Puntofijismo” y otros etiquetan como del “Cuartorepublicanismo”… Estos calificativos, que son contrarios a la “Moral y las Luces” que proclamaba El Libertador, no constituyen una enfermedad que se extinguió de Venezuela con la elecciones de 1999 cuando ganó Hugo Chávez Frías, ni mucho menos es un maleficio que se exorciza cada vez que un delincuente vota por Chávez… Son simplemente ambiciones y aforismo convertidos en deseos de la propia naturaleza humana. Así como se oye..!
Todos, en menor o mayor grado, incluyendo al propio Chávez, somos producto del pasado “Cuartorepublicano”
Tanto los que votaban por la ultra derecha representada en el Opus Dei, como los medias tintas que se llamaban adecos; y hasta los de izquierda que votaban por el MAS, hoy en un 68.7 % son los mismos que ahora votan por el MVR, porque los votos de Chávez no son de extraterrestres ni de los hijos de la patria que nacieron hace 8 años en la Quinta República. Lo cierto, es que Venezuela está habitada por hombres y mujeres que, en su gran mayoría, están dispuestos a trabajar por el Ideal Bolivariano, independientemente de si son o no afectos a Chávez… Porque para ellos, Venezuela es primero.

Si queremos que el Gobierno Bolivariano sea como “La Mujer del César”, debe contar con funcionarios honestos, eficientes y con vocación de servicio, más allá de las ambiciones que son propios de la condición humana

Ya lo decía en un escrito que publiqué hace unos años… Si alguien tenía defectos inconfesables era precisamente Simón Bolívar: era sumamente terco y poco o nada escuchaba a sus edecanes, al extremo de hacer todo lo contrario a lo que les dictaban sus consejeros… En el amor, gustaba de las mujeres casadas, porque en esa relación encontraba el misterio, el ímpetu y la pasión que desbordaba sus sentimientos… Anímicamente se resquebrajaba con facilidad, y son varias las oportunidades en que amenazó con suicidarse para no enfrentar la dura realidad de la vida… En la guerra, Bolívar era impetuoso e irreconciliable a la hora de tomar decisiones, por muy criminales que fueses, como cuando ordenó fusilar a todos los enemigos enfermos e indefensos que se encontraban en el Hospital de La Guaira; su Decreto de Guerra a Muerte, da cuenta de la inflexibilidad e insensibilidad de Bolívar para castigar a los enemigos…

Pero si bien es cierto que sus defectos nos engrandecen como seres humanos, sus virtudes no empequeñecen frente a su inmortal obra…
Ya lo decía un filósofo: “Los hombres se inmortalizan ante la historia, no por sus defectos sino por sus virtudes”… El Dios de los Católico es un ejemplo vigente de esta afirmación, con un Dios que millones veneran, pero que exterminó la raza humana para castigar al hombre por sus pecados: el Diluvio Universal, Sodoma, Gomorra, la Inquisición, la Guerra Santa, y la amenaza del Apocalipsis, son algunos de los episodios de aniquilación de la raza humana que nos legó la Biblia.

Pretender buscar en la ideología política de un proceso revolucionario las loables virtudes republicanas, es un error que puede enterrar nuevamente la revolución

La eficiencia y la pulcritud en el manejo de la Cosa Pública no son una Patente de Corso que acredita a todo revolucionario, y nada tienen que ver la efectividad y la honradez con la Ideología Socialista Bolivariana; todo lo contrario, la Ideología en un factor determinante en el Modelo de Gobierno pero contaminante en su acción, si la ideología es el factor a tomar en cuenta para escoger a los más aptos para optar a un cargo público; tal cual lo advertía el Libertador:

“La súbita reacción de la ideología exagerada va a llenarnos de cuantos males nos faltan, o más bien los van a completar. Usted verá que todo el mundo va a entregarse al torrente de la demagogia, y desgraciados de los pueblos y desgraciados de los gobiernos”
Simón Bolívar


Una Ideología que poco a poco se ha venido desvirtuando hacia la politiquería barata y antibolivariana, con alcaldes delincuentes que se ponen una camisa roja para lavar sus fechorías… Oportunistas y negociadores de oficio que se valen de familiares allegados al gobierno para ostentar cargos… Gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, ministros y directores, que su único mérito profesional es ser aduladores o compañero de trago de los dirigentes que quitan y ponen funcionarios.

Estos nefastos personajes son la verdadera contrarrevolución y los verdaderos enemigos del proceso que están invadiendo los espacios neurálgicos de la Administración Pública, donde requerimos efectividad y eficiencia, para que la Revolución Bolivariana sea como “La Mujer del César”.